martes, 2 de noviembre de 2010

Alimentación: hacia un nuevo colonialismo

Mientras que amplias franjas de la población mundial continúan padeciendo los estragos de una de las peores crisis alimentarias en la historia reciente, a la cual se sumaron los efectos de la recesión económica internacional, en distintos puntos del planeta, particularmente en los países pobres, se amplían las prácticas de acaparamiento de tierras cultivables por parte de extranjeros, tanto gobiernos como consorcios privados.

En los últimos meses, en Etiopía se ha puesto en marcha una política de arrendamiento de amplias porciones del "sobrante" de sus tierras fértiles a agroindustriales extranjeros, algo que, de acuerdo con el gobierno encabezado por Meles Zenawi, contribuirá a satisfacer la alimentación de sus más de 80 millones de habitantes, pero que, en el sentir de los propios etiopes y de distintos especialistas internacionales, sólo contribuirá a acentuar la de por sí galopante pobreza en esa nación del cuerno de África, sistemáticamente azotada por la hambruna.

Pero no se trata de un hecho aislado. Por citar uno de los ejemplos más recientes y significativos, cabe hacer mención al acuerdo suscrito, en noviembre de 2008, entre el gobierno de Madagascar, entonces encabezado por Marc Ravalomanana, y la empresa surcoreana Daewoo, por medio del cual esta última se beneficiaba con el arrendamiento de la mitad de las tierras cultivables de esa isla del sureste africano por 99 años, para la producción de maíz y aceite de palma. La amplia resistencia generada entre los agricultores locales obligó a la firma surcoreana a suspender el convenio en abril pasado, y terminó por ser un factor determinante en el derrocamiento del entonces gobernante malgache, el mes siguiente.

Por lo que hace a nuestro país, el fenómeno se ha manifestado con las alianzas empresariales establecidas por el grupo chino Suntime International Techno-Economic para operar unas mil hectáreas de terreno para la producción de granos, particularmente de arroz. Historias similares han tenido lugar en países como Camerún, Sudán, Marruecos, Pakistán, Camboya, Laos, Filipinas y Brasil, entre muchos otros.

La extensión de lo que ha sido calificado por el director de la FAO, Jacques Diouf, como un "sistema neocolonial", constituye el avance de un peldaño en la aplicación de la visión global de libre mercado que ha prevalecido en las últimas décadas en la política alimentaria mundial, la cual convierte las necesidades alimentarias de la población en una inmensa oportunidad de negocios privados. A lo que puede verse, para dicha lógica ya no es suficiente con acaparar la producción de alimentos –como ocurrió recientemente–, y se empeña ahora en hacer lo propio con las tierras que los producen, sobre todo en las llamadas economías emergentes.

Los efectos de tales prácticas no sólo resultan devastadores para los agricultores en pequeña escala, los cuales son vistos como un obstáculo por sus respectivos gobiernos, sino que amenazan con ser desastrosos para el conjunto de la población mundial: es claro que, con el desmantelamiento de los sectores agrícolas locales, el empeoramiento de las condiciones de vida de los campesinos y la absorción de los recursos disponibles por parte de los consorcios agroindustriales y de los países desarrollados, se acentuará todavía más el desequilibrio existente en la distribución mundial de los alimentos, se potenciará el desarrollo de escenarios especulativos y de encarecimiento generalizado de la comida, y se acrecentará, en suma, la insatisfacción de las necesidades alimentarias de una población mundial que, se estima, llegará a 9 mil millones para 2050.

Ante los elementos de juicio disponibles, resulta impostergable que se emprenda un viraje en la política alimentaria vigente en el planeta. Es necesario que los gobiernos del mundo orienten sus medidas de apoyo hacia los pequeños productores de alimentos, que son los únicos que, a fin de cuentas, pueden garantizar la existencia de comida, sobre todo en países pobres, y que se frene cuanto antes la onda expansiva de un neocolonialismo alimentario inhumano y con potencial devastador.

Fuente: Editorial La Jornada

domingo, 10 de octubre de 2010

Promesas incumplidas

En 2000, los dirigentes del mundo se reunieron en Nueva York e hicieron pública una Declaración del Milenio, en la que se prometía reducir a la mitad la proporción de personas que padecen pobreza extrema y hambre en 2015. También prometieron reducir a la mitad las personas que carecen de agua potable y saneamiento, avanzar hacia la escolarización primaria completa y universal de los niños de todos los países, reducir en dos terceras partes la mortalidad infantil y en tres cuartas partes la mortalidad materna y luchar contra el sida, el paludismo y otras enfermedades. Esas promesas, reformuladas como objetivos concretos y mensurables, pasaron a ser los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

Los países ricos han prometido reducir la pobreza, pero no han adoptado las medidas adecuadas

El mes pasado, 10 años después, los dirigentes del mundo volvieron a Nueva York para celebrar una cumbre de Naciones Unidas que aprobó un documento titulado Mantener la promesa, en el que se reafirmó el compromiso de alcanzar dichas metas de aquí a 2015. ¿Qué posibilidades tenemos de mantener las promesas?

Como ha señalado el filósofo de Yale Thomas Pogge, la tarea se ha vuelto más fácil reduciendo los objetivos. Como la población del mundo está aumentando, reducir a la mitad la proporción de personas que padecen hambre significa que no se reducirá su número a la mitad. Pero algo peor iba a venir. Cuando se reformuló la Declaración del Milenio, la base para el cálculo de la proporción que reducir a la mitad no se fijó en 2000, sino en 1990, lo que significaba que los avances ya logrados podían contribuir a la consecución del objetivo y este pasó a ser el de reducir a la mitad "la proporción de personas del mundo en desarrollo", lo que constituye una gran diferencia, porque la población del mundo en desarrollo está aumentando más rápidamente que la población del mundo en conjunto.

El efecto neto de todos esos cambios, según los cálculos de Pogge, es que, mientras que en 1996 los dirigentes mundiales prometieron que en 2015 podrían reducir el número de personas desnutridas a no más de 828 millones, ahora solo prometen reducir a 1.324 millones el de las que padecen pobreza extrema. Como la pobreza extrema es la causante de una tercera parte, aproximadamente, de todas las muertes humanas, esa diferencia significa que todos los años morirán unos seis millones de personas más por causas relacionadas con la pobreza que si se hubiera mantenido la promesa original hecha en Roma.

En cualquier caso, según un reciente informe de Banco Mundial / Fondo Monetario Internacional, no vamos camino de conseguir siquiera el objetivo mundial inferior de reducir a la mitad la proporción de personas hambrientas. El aumento de los precios de los alimentos el año pasado hizo que el número de personas que padecen hambre rebasara los 1.000 millones. Que así sea, mientras las naciones desarrolladas despilfarran toneladas de cereales y soja alimentando a animales y la obesidad alcanza proporciones epidémicas, socava nuestras afirmaciones sobre el valor igual de toda la vida humana.

El objetivo de reducir a la mitad la proporción de personas que padecen pobreza extrema está al alcance, pero principalmente por el progreso económico habido en China y la India. En África, un decenio de crecimiento económico alentador está reduciendo la proporción de la población que vive en la pobreza extrema, pero no con la suficiente rapidez para reducirla a la mitad de aquí a 2015.

Son mejores las noticias sobre la consecución de la paridad sexual en la educación. También tenemos grandes posibilidades de alcanzar el objetivo de reducir a la mitad la proporción de personas de los países en desarrollo que carecen de agua potable, pero lograrlo también en el caso del saneamiento ha resultado más difícil.

Sin embargo, respecto de los objetivos relativos a la salud ni siquiera nos acercamos. La mortalidad materna está disminuyendo, pero no con la suficiente rapidez. Más personas con sida están consiguiendo los antirretrovirales baratos y su esperanza de vida ha aumentado, pero el acceso universal sigue quedando lejos y la enfermedad se está extendiendo, aunque más lentamente. Se han logrado avances en la reducción del paludismo y del sarampión y la tasa de mortalidad infantil ha bajado, pero no se alcanzará el objetivo de su reducción en dos terceras partes.

Durante mucho tiempo, los países ricos han prometido reducir la pobreza, pero sus palabras no han ido acompañadas de las medidas adecuadas. Para lograr avances sostenibles en la reducción de la pobreza extrema, harán falta mejoras en la cantidad y la calidad de la ayuda. Solo unos pocos países -Dinamarca, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega y Suecia- han alcanzado o superado el modesto objetivo del 0,7% del PIB para la ayuda extranjera al desarrollo, pero, sin una reforma del comercio y medidas contra el cambio climático, una ayuda mayor y mejor no bastará.

De momento, parece muy probable que, cuando llegue 2015, los dirigentes del mundo no habrán cumplido sus (atenuadas) promesas, por lo que serán responsables de permitir las muertes innecesarias, todos los años, de millones de personas.

Peter Singer es profesor de Bioética en la Universidad de Princeton. © Project Syndicate, 2010. Traducido por Carlos Manzano.

Fuente: El País

jueves, 7 de octubre de 2010

Jean Ziegler: “La solución al hambre no es dar más, sino robar menos”. Entrevista

Haber nacido en Suiza –un país cuya “única materia prima es el dinero de los demás”– y una larga relación con la ONU no implica directamente la defensa del capitalismo financiero que esos dos datos harían sospechar. Ziegler es un anciano antiprototípico capaz de articular un libro sobre esta premisa: “Pocas veces los occidentales han dado tales muestras de ceguera, indiferencia y cinismo como ahora. Su ignorancia de las realidades es impresionante. Y así es como se alimenta el odio“.

Es una acusación bastante dura, ¿no le parece?

Vivimos en un orden caníbal del mundo: cada cinco segundos muere un niño de menos de 6 años; 37.000 personas fallecen de hambre cada día y más de mil millones (casi una sexta parte de la humanidad) sufre malnutrición permanente. Y mientras tanto, las 500 mayores multinacionales controlaron el año pasado el 53% del PIB mundial. Esta oligarquía del capital financiero organizado tiene un poder como jamás lo tuvo un papa, un rey o un emperador. Creo que la ceguera y la arrogancia de los occidentales es total.

La pasada semana hubo una reunión de la ONU, que es su casa, para tratar el asunto.

Sí. Y [el secretario general] Ban Ki Moon dijo que el hambre podría ser erradicada con 40.000 millones de dólares. Es una locura, porque el problema no es que haya poco dinero para los subsidios de cooperación (aunque siempre se puede hacer más), son las estructuras del orden criminal del mundo las que fabrican cada día la masacre cotidiana del hambre. La solución no es dar más, sino robar menos.

¿Cuáles son esas «estructuras del orden criminal»?

Las exportaciones a precios bajos destruye la agricultura africana

Este orden se basa en tres pilares. El primero es el dumping [exportar productos a un precio más bajo que en el propio país] agrícola: la UE exporta productos agrícolas a África a precios muy bajos, lo que destruye la agricultura africana. El segundo son los agrocarburantes: se queman millones de toneladas de trigo y maíz para proteger el planeta, para reducir las emisiones;es una razón comprensible, pero quemar alimentos en un planeta donde cada cinco segundos un niño muere de hambre es un crimen contra la humanidad…

¿Y el tercer pilar?

Es la especulación bursátil de los grandes hedge funds sobre el arroz, el trigo, el maíz, etcétera. La especulación sobre los alimentos de base. Después de la crisis financiera de 2008, los grandes hedge funds migraron desde los mercados financieros a los mercados de materias primas. Se dedicaron, legalmente, a especular e hicieron explotar los precios de los alimentos básicos.

La UE es responsable de algunas de estas políticas…

La hipocresía de los comisarios, inclusive españoles, es impresionante. Porque cuando los refugiados del hambre intentan venir a Canarias o a Lampedusa son rechazados por métodos militares.

Pero, ¿no existe un problema de sobrepoblación?

260 millones de personas fueron pasan hambre a causa de la especulación

La FAO, que cada año da en su informe anual unas cifras respetadas por todos, dice que la agricultura actual podría alimentar a 12.000 millones de personas. Es, prácticamente, el doble de la humanidad. Y el Banco Mundial dice que al menos 260 millones de personas más fueron empujadas en 2009 al abismo del hambre por causa de la especulación.

¿Y la culpa de todo ello es de Occidente?

Occidente es ciego, arrogante, no comprende la memoria herida de la esclavitud, de las masacres coloniales;no entiende que hoy en día todo eso se transforme en conciencia política, en reivindicación de perdón y de reparación.

Pero hablar de odio en el título es bastante agresivo.

Ésta es la 14.ª edición del libro en el extranjero y funciona muy bien

Este libro es un libro de esperanza. Ésta es la 14.ª edición en el extranjero y funciona muy bien. Siempre los editores dicen que el título no es muy bueno, porque la palabra odio impresiona mucho. Pero hay dos tipos de odio: el patológico, que es el del terrorismo, el de Al-Qaeda, que no tiene justificación y tiene que ser combatido con todas las medidas democráticas; pero existe otro: el odio razonado, que es el que se ve en Bolivia, en Caracas, en otras partes. Es la transformación, postergada, de esa memoria herida de la esclavitud en una fuerza política. En Bolivia, por primera vez en el subcontinente, es un campesino, un cocalero, un aymara –no un intelectual de izquierdas– quien gobierna.

¿Cómo se produce esta transformación?

Estos países están viviendo un renacer identitario y la fuerza política y social generada es capaz de hacer frente a las multinacionales (con las expropiaciones del petróleo, el gas, las minas…).

¿Y cuál es el papel de Europa?

Las multinacionales son el poder principal en España, Francia y en todas partes. Los Estados de Europa son verdaderas democracias, donde los derechos humanos son respetados. Pero, fuera de Europa practican el fascismo externo, la ley de las multinacionales, que maximizan los beneficios con la explotación máxima de los recursos ajenos. Pero aquí, en el cerebro del monstruo, el pueblo existe con todos sus derechos: una sociedad civil con conciencia puede forzar la prohibición de quemar alimentos para fabricar biocarburantes, puede reformar la Bolsa, prohibir la especulación con materias primas…

¿Y el de la ONU?

El libro se publica con la esperanza de quebrar el orden caníbal del mundo

Naciones Unidas ha terminado. En su momento fue muy importante, pero ya no funciona. Los países del Sur quieren relaciones internacionales, organismos, de justicia e igualdad, que no existen. Si es posible construir un frente de solidaridad planetaria entre la nueva sociedad civil aquí y los nuevos movimientos del Sur, se podría quebrar el orden caníbal del mundo. El libro se publica con esta esperanza.

  • Ziegler es escritor, sociólogo, analista político y anticapitalista.
  • Participa en el comité consultivo del Consejo de Derechos Humanos.
  • El sociólogo suizo publica su libro, ‘El odio a Occidente’ (Península).
  • “La ONU ya no funciona. El Sur quiere relaciones de igualdad”.
  • “Hay dos tipos de odio: el patológico (el de Al-Qaeda) y el razonado”.
David Rojo.
20 minutos.es

martes, 5 de octubre de 2010

20 países no deben decidir el destino del mundo entero

Más de 100 organizaciones sociales de todo el mundo, entre las que se encuentran ATTAC España y otros ATTAC nacionales, han hecho un llamamiento para protestar contra las falsas soluciones a la crisis global que plantea el G-20, que se reunirá el próximo noviembre en Seúl.

Con el lema “20 países no deben decidir el destino del mundo entero”, organizaciones de los cinco continentes señalan en un documento que las reformas financieras planteadas no imponen ningún control real para bancos que originaron la crisis, y que el G-20 no propone salidas de fondo a la grave situación que afronta el planeta.

Para estas organizaciones, el G-20 es un espacio que representa a las corporaciones y no a los pueblos que sufren los efectos de la crisis, y que garantiza las ganancias de los inversionistas antes que la solución del grave problema de empleo e impacto del cambio climático que enfrentan hoy el mundo.

Puedes descargar el llamamiento en este enlace.



domingo, 27 de junio de 2010

¿Quién gobierna?

Desde el inicio de la crisis fueron muchos los que insistían en que no se trataba sólo de una crisis de naturaleza financiera. Teníamos que hablar, más en propiedad, de una crisis que lo era también de naturaleza ecológica, cultural y política. Y poco a poco estamos viendo cómo los hechos no hacen sino confirmar aquellas sugerentes ideas que invitaban a salir del economicismo dominante en los últimos años.

Efectivamente, una de las víctimas más graves de esta crisis está siendo la democracia, en todas sus formas, y pocos apuestan ya por su posible recuperación a corto plazo. La democracia está siendo duramente golpeada y violada, una y otra vez, al mismo paso que están avanzando las ideas neoliberales en todas partes del mundo occidental.

Sin embargo, esto no es nada nuevo. Por el contrario, la democracia siempre ha estado subyugada por la economía. Lo que ahora está variando es la claridad con la que eso se percibe. Decía José Saramago hace unos años que vivíamos en una burbuja democrática, fuera de la cual no había democracia. Habríamos estado viviendo en un mundo de democracia ficticia en el que en realidad todas las decisiones de importancia la tomaban organismos ajenos al control de la ciudadanía, como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o los Bancos Centrales. Todo podía funcionar mientras el ciclo económico a ello favoreciera. Sólo algunos radicales creíamos que esas palabras eran ciertas y reflejaban el estado real de las cosas. Hoy, en cambio, esas son ideas que uno puede leer todos los días en los principales periódicos de España.

Los instrumentos de política económica fueron regalados, hace ya mucho tiempo, a instancias supranacionales que, como la Unión Europea, están configuradas de una forma profundamente antidemocrática. Los bancos centrales se independizaron de las preferencias de la ciudadanía y se convirtieron en bastiones del poder financiero. Las preferencias de los bancos centrales y los organismos internacionales han sido desde entonces las preferencias de las entidades financieras y de las multinacionales, no de los ciudadanos que les dan soporte. Algunos políticos, como el ex primer ministro alemán Oskar Lafontaine y fundador del partido Die Linke, se negaron a aceptar ese estado de las cosas y cambiaron de trinchera. Algunos países enteros, como Suecia, se negaron en bloque a vender su soberanía al capital financiero y se mantuvieron al margen del engendro que se desarrollaba con la Unión Europea. La mayoría de gobiernos, sin embargo, continuó esa deriva antidemocrática junto con una ciudadanía dormida y drogada por el consumismo y la falta de educación política y económica.

Los años han pasado y este estado de las cosas ha evolucionado. Albert Einstein sostenía que la crisis agudiza el ingenio, y sin duda así es, pero las crisis también tienen otra propiedad: la de revelar la naturaleza profunda de los actores que en ella están involucrados. Saca a la luz todo aquello que no podía verse con facilidad antes. Y eso es precisamente lo que está ocurriendo hoy en día. Estamos viendo la verdadera naturaleza antidemocrática de los organismos internacionales y del capital financiero en su conjunto y, no nos olvidemos, de los economistas que bailan al son de aquellos.

Las preferencias de la gente les importan un bledo, por ser claros, tanto al capital financiero como a sus representantes en la tierra. Ellos saben que no importa que un partido político llegue al poder, porque en realidad ese no es el poder. El poder lo tienen ellos y lo utilizan como quieren. Los gobiernos quedan, de facto, convertidos en vulgares símbolos de algo que no existe pero en lo que es necesario creer para que nada se desmadre.

Y en este estado de las cosas la sociedad se convierte en una burla de gran simpleza. El capital financiero (instituciones financieras, organismos internacionales y grandes fortunas) ordenan y ponen las manos para recibir sus millonarias remuneraciones. Los economistas liberales asesoran y se sienten los verdaderos amos del mundo, desideologizados y estrictamente técnicos, al servicio de lo que es mejor para el pueblo pero sin el pueblo. Los gobiernos obedecen y tratan de disimular que esa subordinación nace de sus propias decisiones pasadas, cuando vendieron la democracia a precio de saldo. Los partidos políticos estafan a sus votantes y los militantes más honrados abandonan las filas. Los medios de comunicación, al servicio de sus accionistas, controlan que la información sea excesiva, sesgada y confusa para que, al fin y al cabo, todo continúe sin grandes sobresaltos. Y la ciudadanía percibe todo esto, sin necesidad de estudiar Políticas o Economía, y con una mezcla de resignación y rabia abandona la Política, con mayúsculas, para dar paso al caos y al “que venga lo que Dios quiera”.

Lo que yo creo, sin embargo, es que no va a ser lo que Dios quiera sino lo que quieran unas personas de carne y hueso muy bien posicionadas, mientras que por otro lado dudo mucho de la capacidad de esas personas para construir una sociedad estable.

Alberto Garzón Espinosa – Consejo Científico de ATTAC España

Pijus Economicus

lunes, 10 de mayo de 2010

No salen las cuentas

Estos días se han reunido en Madrid -con discreto eco en los medios- 20 ONG del mundo. En sus conclusiones, a modo de manifiesto, aseguran que “El hambre se erradicaría con el 1% de lo aportado para salvar a la banca”. Ese terrible problema que creemos insoluble, se hubiera podido resolver. Se puede, aún, resolver.

Resulta difícil saber ahora el monto total que los gobiernos han entregado a las entidades financieras del dinero público, del dinero de los ciudadanos. Pero sólo en EEUU Bush aprobó un plan de 700.000 millones de dólares. Toda Europa exprimió sus arcas para que los bancos funcionasen. Es decir, que, como mínimo, habrán desembolsado otro tanto, si no ha sido más. A mí las grandes cifras, me superan, pero si me da para ver que se ha montado un cirio por entregar a un país entero -Grecia- 110.000 millones de euros, que habrá de devolver con intereses de usura. Y que, mientras a los bancos no se les ha exigido condición alguna, a los ciudadanos helenos se les bajan los sueldos y las pensiones, se les quitan las pagas extraordinarias, y les suben los impuestos. Y todos los que entienden nos dicen que, por eso del efecto contagio, y porque todos lo hemos hecho muy mal, nos vamos a tener que aplicar la receta griega.

Goldman Sachs es una de las empresas que más opina sobre rescates y condiciones de otros. Goldman Sachs es un banco que no fabrica nada, y que no tiene sucursales para que los humanos de a pie vayan a operar con él, sólo trata con poderosos y Estados. Quebró con la crisis y recibió dinero público para su rescate, luego obtuvo cuantiosos beneficios. Ayudó a ocultar la deuda griega. Está siendo investigado por fraude en EEUU. Y sigue opinando y decidiendo. Como las empresas de calificación que mueven mercados y que no han sufrido menoscabo alguno en la validez de sus diagnósticos a pesar de sus errores. Otorgar matrícula de honor a las “hedges funds”, no parece uno de los menores, caso de ser un error y no una acción intencionada.

El responsable de política económica del Partido Popular, ese hombre que nos sacará de la crisis en cuanto siente sus posaderas en la Moncloa, dijo el otro día: “los especuladores son gente a la que debemos dinero”. Pobres, hay que entenderlos, les debemos dinero. Y esa idea se repite en círculos liberales.

A ver, que no lo he entendido. Les damos una cantidad obscena de dinero de nuestros impuestos. Sin condiciones. No facilitan créditos para que -según nos dicen los expertos y los gobiernos- funcione la economía. Los países se endeudan más por haberles dado dinero a ellos. Los bancos exigen a los países que les devuelvan, con intereses, su deuda incrementada con las partidas que les han entregado para que funcionen, aunque no funcionan. Agarran por el cuello a quien les debe algo. Le exprimen hasta la médula. Ellos y sus secuaces políticos, nos hablan de ajustes y reformas. Les entregaron dinero nuestro y, sin comerlo ni beberlo, aún les debemos más. Por eso, hemos de ver reducidos sueldos y pensiones y pagar más impuestos. No lo entiendo. Pero ya me dijo un día un experto que yo veo una realidad impresionista, de trazos, que la pintura clásica canónica sabe mucho más y abarca todo el problema. Será eso. Nos están dando todos los brochazos en la cara y no vemos bien el academicismo que todo lo explica.

Rosa María Artal – Comité de Apoyo de Attac España.

Publicado en El Periscopio

sábado, 24 de abril de 2010

Declaración de la Conferencia Mundial sobre el Cambio Climático y los Derechos de Madre Tierra

ACUERDO DE LOS PUEBLOS

Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra

Hoy, nuestra Madre Tierra está herida y el futuro de la humanidad está en peligro.

De incrementarse el calentamiento global en más de 2º C, a lo que nos conduciría el llamado "Entendimiento de Copenhague" existe el 50% de probabilidades de que los daños provocados a nuestra Madre Tierra sean totalmente irreversibles. Entre un 20% y un 30% de las especies estaría en peligro de desaparecer. Grandes extensiones de bosques serían afectadas, las sequías e inundaciones afectarían diferentes regiones del planeta, se extenderían los desiertos y se agravaría el derretimiento de los polos y los glaciares en los Andes y los Himalayas. Muchos Estados insulares desaparecerían y el África sufriría un incremento de la temperatura de más de 3º C. Asimismo se reduciría la producción de alimentos en el mundo con efectos catastróficos para la supervivencia de los habitantes de vastas regiones del planeta, y se incrementaría de forma dramática el número de hambrientos en el mundo, que ya sobrepasa la cifra de 1.020 millones de personas.

Las corporaciones y los gobiernos de los países denominados "más desarrollados", en complicidad con un segmento de la comunidad científica, nos ponen a discutir el cambio climático como un problema reducido a la elevación de la temperatura sin cuestionar la causa que es el sistema capitalista.

Confrontamos la crisis terminal del modelo civilizatorio patriarcal basado en el sometimiento y destrucción de seres humanos y naturaleza que se aceleró con la revolución industrial.

El sistema capitalista nos ha impuesto una lógica de competencia, progreso y crecimiento ilimitado. Este régimen de producción y consumo busca la ganancia sin límites, separando al ser humano de la naturaleza, estableciendo una lógica de dominación sobre ésta, convirtiendo todo en mercancía: el agua, la tierra, el genoma humano, las culturas ancestrales, la biodiversidad, la justicia, la ética, los derechos de los pueblos, la muerte y la vida misma.

Bajo el capitalismo, la Madre Tierra se convierte en fuente sólo de materias primas y los seres humanos en medios de producción y consumidores, en personas que valen por lo que tienen y no por lo que son.

El capitalismo requiere una potente industria militar para su proceso de acumulación y el control de territorios y recursos naturales, reprimiendo la resistencia de los pueblos. Se trata de un sistema imperialista de colonización del planeta.

La humanidad está frente a una gran disyuntiva: continuar por el camino del capitalismo, la depredación y la muerte, o emprender el camino de la armonía con la naturaleza y el respeto a la vida.

Requerimos forjar un nuevo sistema que restablezca la armonía con la naturaleza y entre los seres humanos. Sólo puede haber equilibrio con la naturaleza si hay equidad entre los seres humanos. Planteamos a los pueblos del mundo la recuperación, revalorización y fortalecimiento de los conocimientos, sabidurías y prácticas ancestrales de los Pueblos Indígenas, afirmados en la vivencia y propuesta de "Vivir Bien", reconociendo a la Madre Tierra como un ser vivo, con el cual tenemos una relación indivisible, interdependiente, complementaria y espiritual.

Para enfrentar el cambio climático debemos reconocer a la Madre Tierra como la fuente de la vida y forjar un nuevo sistema basado en los principios de:

* armonía y equilibrio entre todos y con todo
* complementariedad, solidaridad, y equidad
* bienestar colectivo y satisfacción de las necesidades fundamentales de todos en armonía con la Madre Tierra
* respeto a los Derechos de la Madre Tierra y a los Derechos Humanos
* reconocimiento del ser humano por lo que es y no por lo que tiene
* eliminación de toda forma de colonialismo, imperialismo e intervencionismo
* paz entre los pueblos y con la Madre Tierra.

El modelo que propugnamos no es de desarrollo destructivo ni ilimitado. Los países necesitan producir bienes y servicios para satisfacer las necesidades fundamentales de su población, pero de ninguna manera pueden continuar por este camino de desarrollo en el cual los países más ricos tienen una huella ecológica 5 veces más grande de lo que el planeta es capaz de soportar. En la actualidad ya se ha excedido en más de un 30% la capacidad del planeta para regenerarse. A este ritmo de sobreexplotación de nuestra Madre Tierra se necesitarían 2 planetas para el 2030.

En un sistema interdependiente del cual los seres humanos somos uno de sus componentes no es posible reconocer derechos solamente a la parte humana sin provocar un desequilibrio en todo el sistema. Para garantizar los derechos humanos y restablecer la armonía con la naturaleza es necesario reconocer y aplicar efectivamente los derechos de la Madre Tierra.

Para ello proponemos el proyecto adjunto de Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra en el cual se consignan:

* Derecho a la vida y a existir;
* Derecho a ser respetada;
* Derecho a la continuación de sus ciclos y procesos vitales libre de alteraciones humanas;
* Derecho a mantener su identidad e integridad como seres diferenciados, auto-regulados e interrelacionados;
* Derecho al agua como fuente de vida;
* Derecho al aire limpio;
* Derecho a la salud integral;
* Derecho a estar libre de la contaminación y polución, de desechos tóxicos y radioactivos;
* Derecho a no ser alterada genéticamente y modificada en su estructura amenazando su integridad o funcionamiento vital y saludable.
* Derecho a una restauración plena y pronta por las violaciones a los derechos reconocidos en esta Declaración causados por las actividades humanas.

La visión compartida es estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero para hacer efectivo el Artículo 2 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que determina ?la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas para el sistema climático? Nuestra visión es, sobre la base del principio de las responsabilidades históricas comunes pero diferenciadas, exigir que los países desarrollados se comprometan con metas cuantificadas de reducción de emisiones que permitan retornar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a 300 ppm y así, limitar el incremento de la temperatura media global a un nivel máximo de 1°C.

Enfatizando la necesidad de acción urgente para lograr esta visión, y con el apoyo de los pueblos, movimientos y países, los países desarrollados deberán comprometerse con metas ambiciosas de reducción de emisiones que permitan alcanzar objetivos a corto plazo, manteniendo nuestra visión a favor del equilibrio del sistema climático de la Tierra, de acuerdo al objetivo último de la Convención.

La "visión compartida" para la "Acción Cooperativa a Largo Plazo" no debe reducirse en la negociación de cambio climático a definir el límite en el incremento de la temperatura y la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, sino que debe comprender de manera integral y equilibrada un conjunto de medidas financieras, tecnológicas, de adaptación, de desarrollo de capacidades, de patrones de producción, consumo y otras esenciales como el reconocimiento de los derechos de la Madre Tierra para restablecer la armonía con la naturaleza.

Los países desarrollados, principales causantes del cambio climático, asumiendo su responsabilidad histórica y actual, deben reconocer y honrar su deuda climática en todas sus dimensiones, como base para una solución justa, efectiva y científica al cambio climático. En este marco exigimos a los países desarrollados que:

* Restablezcan a los países en desarrollo el espacio atmosférico que está ocupado por sus emisiones de gases de efecto invernadero. Esto implica la descolonización de la atmósfera mediante la reducción y absorción de sus emisiones.

* Asuman los costos y las necesidades de transferencia de tecnología de los países en desarrollo por la pérdida de oportunidades de desarrollo por vivir en un espacio atmosférico restringido.

* Se hagan responsables por los cientos de millones que tendrán que migrar por el cambio climático que han provocado y que eliminen sus políticas restrictivas de migración y ofrezcan a los migrantes una vida digna y con todos los derechos en sus países.

* Asuman la deuda de adaptación relacionadas a los impactos del cambio climático en los países en desarrollo proveyendo los medios para prevenir, minimizar y atender los daños que surgen de sus excesivas emisiones.

* Honren estas deudas como parte de una deuda mayor con la Madre Tierra adoptando y aplicando la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra en las Naciones Unidas.

El enfoque debe ser no solamente de compensación económica, sino principalmente de justicia restaurativa: es decir restituyendo la integridad a las personas y a los miembros que forman una comunidad de vida en la Tierra.

Deploramos el intento de un grupo de países de anular el Protocolo de Kioto el único instrumento legalmente vinculante específico para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de los países desarrollados.

Advertimos al mundo que no obstante estar obligados legalmente las emisiones de los países desarrollados en lugar de reducir, crecieron en un 11,2% entre 1990 y 2007.

Estados Unidos a causa del consumo ilimitado aumentó sus emisiones de GEI en 16,8% durante el periodo 1990 al 2007, emitiendo como promedio entre 20 y 23 toneladas anuales de CO2 por habitante, lo que representa más de 9 veces las emisiones correspondientes a un habitante promedio del Tercer Mundo, y más de 20 veces las emisiones de un habitante de África Subsahariana.

Rechazamos de manera absoluta el ilegitimo "Entendimiento de Copenhague", que permite a estos países desarrollados ofertar reducciones insuficientes de gases de efecto invernadero, basadas en compromisos voluntarios e individuales, que violan la integridad ambiental de la Madre Tierra conduciéndonos a un aumento de alrededor de 4ºC.

La próxima Conferencia sobre Cambio Climático a realizarse a fines de año en México debe aprobar la enmienda al Protocolo de Kioto, para el segundo período de compromisos a iniciarse en 2013 a 2017 en el cual los países desarrollados deben comprometer reducciones domésticas significativas de al menos el 50% respecto al año base de 1990 sin incluir mercados de carbono u otros sistemas de desviación que enmascaran el incumplimiento de las reducciones reales de emisiones de gases de efecto invernadero.

Requerimos establecer primero una meta para el conjunto de los países desarrollados para luego realizar la asignación individual para cada país desarrollado en el marco de una comparación de esfuerzos entre cada uno de ellos, manteniendo así el sistema del Protocolo de Kioto para las reducciones de las emisiones.

Los Estados Unidos de América, en su carácter de único país de la Tierra del Anexo 1 que no ratificó el Protocolo de Kioto tiene una responsabilidad significativa ante todos los pueblos del mundo por cuanto debe ratificar el Protocolo de Kioto y comprometerse a respetar y dar cumplimiento a los objetivos de reducción de emisiones a escala de toda su economía.

Los pueblos tenemos los mismos derechos de protección ante los impactos del cambio climático y rechazamos la noción de adaptación al cambio climático entendida como la resignación a los impactos provocados por las emisiones históricas de los países desarrollados, quienes deben adaptar sus estilos de vida y de consumo ante esta emergencia planetaria. Nos vemos forzados a enfrentar los impactos del cambio climático, considerando la adaptación como un proceso y no como una imposición, y además como herramienta que sirva para contrarrestarlos, demostrando que es posible vivir en armonía bajo un modelo de vida distinto.

Es necesario construir un Fondo de Adaptación, como un fondo exclusivo para enfrentar el cambio climático como parte de un mecanismo financiero manejado y conducido de manera soberana, transparente y equitativa por nuestros Estados. Bajo este Fondo se debe valorar: los impactos y sus costos en países en desarrollo y las necesidades que estos impactos deriven, y registrar y monitorear el apoyo por parte de países desarrollados. Éste debe manejar además un mecanismo para el resarcimiento por daños por impactos ocurridos y futuros, por pérdida de oportunidades y la reposición por eventos climáticos extremos y graduales, y costos adicionales que podrían presentarse si nuestro planeta sobrepasa los umbrales ecológicos así como aquellos impactos que están frenando el derecho a Vivir Bien.

El "Entendimiento de Copenhague" impuesto sobre los países en desarrollo por algunos Estados, más allá de ofertar recursos insuficientes, pretende en si mismo dividir y enfrentar a los pueblos y pretende extorsionar a los países en desarrollo condicionando el acceso a recursos de adaptación a cambio de medidas de mitigación. Adicionalmente se establece como inaceptable que en los procesos de negociación internacional se intente categorizar a los países en desarrollo por su vulnerabilidad al cambio climático, generando disputas, desigualdades y segregaciones entre ellos.

El inmenso desafío que enfrentamos como humanidad para detener el calentamiento global y enfriar el planeta sólo se logrará llevando adelante una profunda transformación en la agricultura hacia un modelo sustentable de producción agrícola campesino e indígena/originario, y otros modelos y prácticas ancestrales ecológicas que contribuyan a solucionar el problema del cambio climático y aseguren la Soberanía Alimentaria, entendida como el derecho de los pueblos a controlar sus propias semillas, tierras, agua y la producción de alimentos, garantizando, a través de una producción en armonía con la Madre Tierra, local y culturalmente apropiada, el acceso de los pueblos a alimentos suficientes, variados y nutritivos en complementación con la Madre Tierra y profundizando la producción autónoma (participativa, comunitaria y compartida) de cada nación y pueblo.

El Cambio Climático ya está produciendo profundos impactos sobre la agricultura y los modos de vida de los pueblos indígenas/originarios y campesinos del mundo y estos impactos se irán agravando en el futuro.

El agro negocio a través de su modelo social, económico y cultural de producción capitalista globalizada y su lógica de producción de alimentos para el mercado y no para cumplir con el derecho a la alimentación, es una de las causas principales del cambio climático. Sus herramientas tecnológicas, comerciales y políticas no hacen más que profundizar la crisis climática e incrementar el hambre en el planeta. Por esta razón rechazamos los Tratados de Libre Comercio y Acuerdos de Asociación y toda forma de aplicación de los Derechos de Propiedad Intelectual sobre la vida, los paquetes tecnológicos actuales (agroquímicos, transgénicos) y aquellos que se ofrecen como falsas soluciones (agrocombustibles, geoingeniería, nanotecnología, tecnología Terminator y similares) que únicamente agudizarán la crisis actual.

Al mismo tiempo denunciamos como este modelo capitalista impone megaproyectos de infraestructura, invade territorios con proyectos extractivistas, privatiza y mercantiliza el agua y militariza los territorios expulsando a los pueblos indígenas y campesinos de sus territorios, impidiendo la Soberanía Alimentaria y profundizando la crisis socioambiental.

Exigimos reconocer el derecho de todos los pueblos, los seres vivos y la Madre Tierra a acceder y gozar del agua y apoyamos la propuesta del Gobierno de Bolivia para reconocer al agua como un Derecho Humano Fundamental.

La definición de bosque utilizada en las negociaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la cual incluye plantaciones, es inaceptable. Los monocultivos no son bosques. Por lo tanto, exigimos una definición para fines de negociación que reconozca los bosques nativos y la selva y la diversidad de los ecosistemas de la tierra.

La Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas debe ser plenamente reconocida, implementada e integrada en las negociaciones de cambio climático. La mejor estrategia y acción para evitar la deforestación y degradación y proteger los bosques nativos y la selva es reconocer y garantizar los derechos colectivos de las tierras y territorios considerando especialmente que la mayoría de los bosques y selvas están en los territorios de pueblos y naciones indígenas, comunidades campesinas y tradicionales.

Condenamos los mecanismos de mercado, como el mecanismo de REDD (Reducción de emisiones por la deforestación y degradación de bosques) y sus versiones y, que está violando la soberanía de los Pueblos y su derecho al consentimiento libre, previo e informado, así como a la soberanía de Estados nacionales, y viola los derechos, usos y costumbres de los Pueblos y los Derechos de la Naturaleza.

Los países contaminadores están obligados a transferir de manera directa los recursos económicos y tecnológicos para pagar la restauración y mantenimiento de los bosques y selvas, en favor de los pueblos y estructuras orgánicas ancestrales indígenas, originarias, campesinas. Esto deberá ser una compensación directa y adicional a las fuentes de financiamiento comprometidas por los países desarrollados, fuera del mercado de carbono y nunca sirviendo como las compensaciones de carbono (offsets). Demandamos a los países a detener las iniciativas locales en bosques y selvas basados en mecanismos de mercado y que proponen resultados inexistentes y condicionados. Exigimos a los gobiernos un programa mundial de restauración de bosques nativos y selvas, dirigido y administrado por los pueblos, implementando semillas forestales, frutales y de flora autóctona. Los gobiernos deben eliminar las concesiones forestales y apoyar la conservación del petróleo bajo la tierra y que se detenga urgentemente la explotación de hidrocarburos en las selvas.

Exigimos a los Estados que reconozcan, respeten y garanticen la efectiva aplicación de los estándares internacionales de derechos humanos y los derechos de los Pueblos Indígenas, en particular la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el Convenio 169 de la OIT, entre otros instrumentos pertinentes, en el marco de las negociaciones, políticas y medidas para resolver los desafíos planteados por el cambio climático. En especial, demandamos a los Estados a que reconozcan jurídicamente la preexistencia del derecho sobre nuestros territorios, tierras y recursos naturales para posibilitar y fortalecer nuestras formas tradicionales de vida y contribuir efectivamente a la solución del cambio climático.

Demandamos la plena y efectiva aplicación del derecho a la consulta, la participación y el consentimiento previo, libre e informado de los Pueblos Indígenas en todos los procesos de negociación así como en el diseño e implementación de las medidas relativas al cambio climático.

En la actualidad la degradación medioambiental y el cambio climático alcanzarán niveles críticos, siendo una de las principales consecuencias la migración interna así como internacional. Según algunas proyecciones en 1995 existían alrededor de 25 millones de migrantes climáticos, al presente se estima en 50 millones y las proyecciones para el año 2050 son de 200 a 1000 millones de personas que serán desplazadas por situaciones derivadas del cambio climático. Los países desarrollados deben asumir la responsabilidad sobre los migrantes climáticos, acogiéndolos en sus territorios y reconociendo sus derechos fundamentales, a través de la firma de convenios internacionales que contemplen la definición de migrante climático para que todos los Estados acaten sus determinaciones.

Constituir un Tribunal Internacional de Conciencia para denunciar, hacer visible, documentar, juzgar y sancionar las violaciones de los derechos de los(s) migrantes, refugiados(as) y desplazados en los países de origen, tránsito y destino, identificando claramente las responsabilidades de los Estados, compañías y otros actores.

El financiamiento actual destinado a los países en desarrollo para cambio climático y la propuesta del Entendimiento de Copenhague son ínfimos. Los países desarrollados deben comprometer un financiamiento anual nuevo, adicional a la Ayuda Oficial al Desarrollo y de fuente pública, de al menos 6% de su PIB para enfrentar el cambio climático en los países en desarrollo. Esto es viable tomando en cuenta que gastan un monto similar en defensa nacional y destinaron 5 veces más para rescatar bancos y especuladores en quiebra, lo que cuestiona seriamente sus prioridades mundiales y su voluntad política. Este financiamiento debe ser directo, sin condicionamiento y no vulnerar la soberanía nacional ni la autodeterminación de las comunidades y grupos más afectados.

En vista de la ineficiencia del mecanismo actual, en la Conferencia de México se debe establecer un nuevo mecanismo de financiamiento que funcione bajo la autoridad de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre cambio Climático rindiendo cuentas a la misma, con una representación significativa de los países en desarrollo para garantizar el cumplimiento de los compromisos de financiamiento de los países Anexo 1.

Se ha constatado que los países desarrollados incrementaron sus emisiones en el periodo 1990 / 2007, no obstante haber manifestado que la reducción se vería sustancialmente coadyuvada con mecanismos de mercado.

El mercado de carbono se ha transformado en un negocio lucrativo, mercantilizando nuestra Madre Tierra, esto no representa una alternativa para afrontar el cambio climático, puesto que saquea, devasta la tierra, el agua e incluso la vida misma.

La reciente crisis financiera ha demostrado que el mercado es incapaz de regular el sistema financiero, que es frágil e inseguro ante la especulación y la aparición de agentes intermediarios, por lo tanto, sería una total irresponsabilidad dejar en sus manos el cuidado y protección de la propia existencia humana y de nuestra Madre Tierra.

Consideramos inadmisible que las negociaciones en curso pretendan la creación de nuevos mecanismos que amplíen y promuevan el mercado de carbono toda vez que los mecanismos existentes nunca resolvieron el problema del Cambio Climático ni se transformaron en acciones reales y directas en la reducción de gases de efecto invernadero.

Es imprescindible exigir el cumplimento de los compromisos asumidos por los países desarrollados en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático respecto al desarrollo y transferencia de tecnología, así como rechazar la "vitrina tecnológica" propuesta por países desarrollados que solamente comercializan la tecnología. Es fundamental establecer los lineamientos para crear un mecanismo multilateral y multidisciplinario para el control participativo, la gestión y la evaluación continua del intercambio de tecnologías. Estas tecnologías deben ser útiles, limpias, y socialmente adecuadas. De igual manera es fundamental el establecimiento de un fondo de financiamiento e inventario de tecnologías apropiadas y liberadas de derechos de propiedad intelectual, en particular, de patentes que deben pasar de monopolios privados a ser de dominio público, de libre accesibilidad y bajo costo.

El conocimiento es universal, y por ningún motivo puede ser objeto de propiedad privada y de utilización privativa, como tampoco sus aplicaciones en forma de tecnologías. Es deber de los países desarrollados compartir su tecnología con países en desarrollo, crear centros de investigación para la creación de tecnologías e innovaciones propias, así como defender e impulsar su desarrollo y aplicación para el vivir bien. El mundo debe recuperar, aprender, reaprender los principios y enfoques del legado ancestral de sus pueblos originarios para detener la destrucción del planeta, así como los conocimientos y prácticas ancestrales y recuperación de la espiritualidad en la reinserción del vivir bien juntamente con la Madre Tierra.

Considerando la falta de voluntad política de los países desarrollados para cumplir de manera efectiva sus compromisos y obligaciones asumidos en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kioto, y frente a la inexistencia de una instancia legal internacional que prevenga y sancione todos aquellos delitos y crímenes climáticos y ambientales que atenten contra los derechos de la Madre Tierra y la humanidad, demandamos la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática y Ambiental que tenga la capacidad jurídica vinculante de prevenir, juzgar y sancionar a los Estados, las Empresas y personas que por acción u omisión contaminen y provoquen el cambio climático.

Respaldar a los Estados que presenten demandas en la Corte Internacional de Justicia contra los países desarrollados que no cumplen con sus compromisos bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kioto incluyendo sus compromisos de reducción de gases de efecto invernadero.

Instamos a los pueblos a proponer y promover una profunda reforma de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para que todos sus Estados miembros cumplan las decisiones del Tribunal Internacional de Justicia Climática y Ambiental.

El futuro de la humanidad está en peligro y no podemos aceptar que un grupo de gobernantes de países desarrollados quieran definir por todos los países como lo intentaron hacer infructuosamente en la Conferencia de las Partes de Copenhague. Esta decisión nos compete a todos los pueblos. Por eso es necesaria la realización de un Referéndum Mundial, plebiscito o consulta popular, sobre el cambio Climático en el cuál todos seamos consultados sobre: el nivel de reducciones de emisiones que deben hacer los países desarrollados y las empresas transnacionales; el financiamiento que deben proveer los países desarrollados; la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática; la necesidad de una Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra y; la necesidad de cambiar el actual sistema capitalista.

El proceso del Referéndum Mundial, plebiscito o consulta popular será fruto de un proceso de preparación que asegure el desarrollo exitoso del mismo.

Con el fin de coordinar nuestro accionar internacional e implementar los resultados del presente ?Acuerdo de los Pueblos? llamamos a construir un Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra que se basará en los principios de complementariedad y respeto a la diversidad de origen y visiones de sus integrantes, constituyéndose en un espacio amplio y democrático de coordinación y articulación de acciones a nivel mundial.

Con tal propósito, adoptamos el plan de acción mundial adjunto para que en México los países desarrollados del Anexo 1 respeten el marco legal vigente y reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 50 % y se asuman las diferentes propuestas contenidas en este Acuerdo.

Finalmente, acordamos realizar la 2ª Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra en el 2011 como parte de este proceso de construcción del Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra y para reaccionar frente a los resultados de la Conferencia de Cambio Climático que se realizará a fines de año en Cancún, México.

Cochabamba, Bolivia 19 al 22 de Abril 2010 Cambio Climático Bolivia