viernes, 23 de marzo de 2012

¿Ha descendido la pobreza en el mundo? Las manipulaciones del Banco Mundial

Hace unas semanas el Banco Mundial publicó una breve nota de prensa de seis páginas, que causó gran impacto. La noticia no era para menos. El Banco Mundial señalaba que, a pesar de la recesión mundial, la pobreza extrema había bajado en el mundo. El título de la nota de prensa lo decía todo “Nuevas Estimaciones Revelan una Disminución de la Pobreza Extrema durante el periodo 2005-2010” (“New Estimates Reveal Drops in Extreme Poverty 2005-2010. World Bank). Ni que decir tiene que los mayores medios de información del mundo occidental, de sensibilidad liberal, ansiosos de buenas noticias, echaron campanas al vuelo. Los mayores diarios y semanarios del mundo publicaron noticias y artículos en lugar prominente, con titulares muy llamativos, anunciando la noticia. El del The New York Times era representativo: “La pobreza mundial desciende a pesar de la recesión económica mundial”. Titulares parecidos aparecieron en los mayores medios. Un tanto semejante ocurrió en la prensa liberal económica, desde el Financial Times al The Economist. Éste último, con la exageración que le caracteriza, señalaba que “por primera vez, el número de pobres desciende en todo el mundo”. Ni que decir tiene que, predeciblemente, los grandes rotativos de España reproducían las noticias con igual alborozo.

El problema con toda esta movilización mediática es que los datos, incluyendo los propios datos del informe del Banco Mundial, no reflejan esta realidad. Veámoslos. Lo primero que aparece es que los que el informe presenta van del año 1981 al 2008. El estudio del Banco Mundial es la evolución de la pobreza extrema durante este periodo. El último año analizado es, repito, 2008, el primero de la recesión. Es decir, la recesión apenas había comenzado. No puede, por lo tanto, derivarse que “a pesar de la recesión, la pobreza ha bajado” tal como la gran mayoría de los medios indicaron. En realidad, la crisis y la recesión se iniciaron aquel año, y a nivel mundial todavía continúa en muchas partes del mundo. Para llegar a la conclusión a la que llegaron los medios, el estudio tendría que haber analizado la evolución de la pobreza durante el periodo 2008-2012, y ver si la pobreza bajó durante esos años. El Banco Mundial no hizo tal estudio. Sus datos reales terminaron en 2008, cuando la recesión comenzó. Lo que sí hizo el Banco Mundial, es una estimación de la bajada de la pobreza durante el periodo 2008-2010, estimación basada, no en datos reales sino en datos calculados según varios supuestos, algunos altamente cuestionables. Las estimaciones del Banco Mundial son conocidas por su “creatividad”, conducentes a estimaciones y proyecciones de escasa credibilidad en la comunidad científica. Los únicos datos reales, y no supuestos, del estudio del Banco Mundial terminan en 2008, cuando la recesión apenas comenzaba.

Pero el informe del Banco Mundial comete otro error que, como el anterior, le permite llegar a una conclusión equivocada. Analiza cuánta gente vive en el mundo con menos de 1,25 dólares al día y cuantifica como esta cifra ha ido evolucionando durante el periodo 1981-2008. Y dado que el total, según sus cálculos, es que en 2008 había 662 millones menos que estaban en esta condición que en 1981, concluye que la pobreza ha disminuido a nivel mundial. Puesto que este periodo ha sido el periodo liberal, es decir, el periodo que la mayoría de países del mundo, presionados por el FMI y por el BM, han llevado a cabo políticas neoliberales, este descenso se presenta como la prueba del gran éxito de tales políticas. Han aparecido ya varios artículos de conocidos economistas liberales (en realidad, neoliberales) cantando las alabanzas del neoliberalismo.

Pero tal euforia ignora algunos hechos elementales. Uno de ellos es que la mayoría de este descenso del porcentaje de la población que vive con menos de 1,25 dólares al día se concentra en China (y en segundo lugar en la India), y China no ha seguido las políticas neoliberales en su desarrollo. En contra de la sabiduría convencional neoliberal conocida como Consenso de Washington en EEUU, y Consenso de Bruselas en la UE, el Estado de China es altamente intervencionista, con pleno control público de la banca y del crédito, entre otros ejemplos. Un tanto semejante ocurre en la India. Excluyendo estos dos países, el porcentaje de la población en pobreza extrema aumentó, no disminuyó, y muy en particular en los países que siguieron con mayor docilidad las recetas neoliberales. En otros países donde la pobreza disminuyó a principios de este siglo, tales como Venezuela, Brasil, Argentina y otros países de América Latina, este descenso se debió precisamente a la revuelta en contra de las políticas neoliberales, rompiendo con ellas, mediante políticas intervencionistas de orientación redistribuidora, con activa participación del Estado en su actividad económica. Tal como los informes publicados por el Center for Economic and Policy Research de Washington han mostrado, las consecuencias del neoliberalismo en el mundo en vías de desarrollo han sido negativas. Las tasas de crecimiento económico y producción de empleo fueron mayores en los países que ignoraron las posturas neoliberales que en los que las siguieron. Por cierto, uno de los países con mayor reducción de la pobreza extrema ha sido, precisamente, Venezuela, bajo el gobierno de Hugo Chávez, demonizado en los rotativos de mayor difusión españoles.
Pero el mayor problema del informe del Banco Mundial es la manera como define pobreza extrema, utilizando el indicador del consumo de 1,25 dólares estadounidenses como el umbral de la pobreza. Por cierto, utilizar 1,25 dólares no quiere decir que en el mundo sean pobres los que consumen menos de 1,25 dólares por habitante. Tal cantidad, en dólares estadounidenses, podría ser una cantidad respetable para un país pobre. No es 1,25 dólares estadounidenses el umbral de la pobreza extrema en los países subdesarrollados, sino el valor de la moneda local cuya capacidad adquisitiva sea comparable a la de 1,25 dólares en Estados Unidos.

Este indicador, tal como han mostrado Robin Broad y John Cavanagh en su libro Development Redefined. How the Market Met its Match es simplista en extremo, pues no tiene en cuenta otros consumos que no sean comercializados. Por ejemplo, dos países pueden estar consumiendo 1,25 dólares per cápita per dia y, sin embargo, el que tenga abundantes servicios públicos, tendrá menos pobreza que otro país que no tenga tales servicios. Pero el Banco Mundial no valora el consumo público, sólo el privado. De ahí que tal indicador subestime deliberadamente el efecto positivo que tienen los servicios públicos en reducir la pobreza de un país.

En resumidas cuentas, el neoliberalismo ha sido un fracaso, por mucho que el Banco Mundial y el FMI intenten rescatarlo. Su impacto en la pobreza ha sido devastador y la crisis está acentuando todavía más esta situación. España es un claro ejemplo de ello. La pobreza se está disparando, no reduciendo. Escribir lo contrario es mera propaganda neoliberal, por mucho que se intente ocultar esa realidad con estudios aparentemente científicos.

Vicenç Navarro. Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University
Público.es
Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/4940/%C2%BFha-descendido-la-pobreza-en-el-mundo/

martes, 20 de marzo de 2012

La miopía

La miopía es un defecto de refracción del ojo que consiste en la formación del punto focal delante de la retina, en lugar de en la retina misma, que sería lo normal. Este defecto causa que del miope se diga que tiene la vista corta; la visión de los objetos queda fuera de foco, y entre más apartados estén, más distorsionada es la visión, hasta el punto en que el objeto, a corta distancia, se vuelve borroso e indistinguible (hay grados, desde luego).
Por eso viene muy bien al caso la sinonimia de llamar miope al que no ve más allá de su nariz, en referencia a una visión corta de la mente.

Una visión de cada vez más corto plazo ha acompañado a la aceleración de la historia durante el último siglo de vida del capitalismo mundial. Trágicamente, la desaforada carrera de los grandes tomadores de decisiones, durante los últimos 50 años, engendró en ellos una visión cada vez más corta (de más corto plazo), que terminaría estrellando a la sociedad, violentamente, contra el mundo que habita, sin comprender lo que ocurría, provocando una vasta crisis mundial de largo plazo.

No es tan misterioso que tal contradicción haya ocurrido. La no tan corta historia que desembocó en la total desregulación de las operaciones financieras mundiales lo explica en gran medida. Detrás de esas operaciones se ocultan los intereses de unos atracadores, esos facinerosos llamados banqueros, cuya visión es una demente inmediatez por poseer ya, hoy mismo, ganancias tan obscenas por su magnitud, como corruptas por sus formas de extraerlas del resto de la sociedad. Esos intereses criminales acabaron imponiendo su dominación, y con ello su visión, no sólo sobre el resto de los capitalistas, sino también sobre la inmensa mayor parte de los gobernantes de las mayores potencias del mundo y también sobre una gran parte de los de las naciones subordinadas, como los gobernantes mexicanos a partir de De la Madrid hasta Calderón, y sus respectivos equipos.

Una parte de esa visión se hizo explícita en el llamado Consenso de Washington (1989). John Williamson, quien compiló las tesis que contiene el documento así llamado, del que se hicieron tres versiones corregidas y aumentadas, entendía por Washington el complejo político-económico-intelectual que tiene su sede en la capital del país vecino: los organismos financieros internacionales –Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial (BM)–, el Congreso estadunidense, la Reserva Federal (organismo privado de los banqueros gringos, coordinado por el gobierno estadunidense), muchos de los altos cargos de la administración pública de Estados Unidos, y los institutos de expertos (think tanks) económicos también instalados en la capital del imperio. Un crac económicamente imbatible a escala mundial y lo peor: imbatible conceptualmente.

Esta caterva de miopes no sólo tenía el catecismo referido, también contaba con un manual no tan clandestino de innovaciones financieras, que crecía con rapidez, bautizadas con nombres estilosos para ocultar timos, corrupción y estafa san phrases. Eso fueron las hipotecas subprime, su titularización, y los varios esquemas Ponzi, entre muchos otros. Y, desde luego, alineados a la índole del alacrán, en la etapa que condujo a la crisis internacional que vivimos, los grandes banqueros estafaron a todos quienes pudieron, incluidos los banqueros más incautos.

Con esta pinza, el consenso y el manual, derribaron y casi terminan por asfixiar al Estado de bienestar –que ahí donde ha existido ha sido parte integrante del estado de derecho–, han ido anulando los mecanismos de la democracia (Grecia, Italia, los últimos casos) y han llevado a límites extremos pobreza y desigualdad social en los países y a escala mundial.

Hay diversos métodos para medir la pobreza y la desigualdad. Actualmente, el BM define la pobreza como las personas que viven con menos de 1.25 dólares por día y, con ese metro estimó que había 1 mil 300 millones de personas pobres en 2004, y en 2010 halló 400 millones más. El BM hizo su estimación para 104 países con 5 mil 200 millones de personas, 78 por ciento de la población mundial. Es decir, que según este cálculo, llegó a 1 mil 700 millones el número de personas pobres, un tercio del total de la población medida. En tanto, el PIB mundial pasó de 42.2 billones de dólares (en castellano) en 2004, a 63.0 billones en 2010. Cifras plasmadas en el Estudio índice de la pobreza multidimensional, elaborado por la Universidad de Oxford y el BM.

Si esas cifras estremecen, piense el lector que el BM está usando el más engañoso de los indicadores; lo que se hace evidente cuando nos informa que en América Latina los pobres son: en Uruguay, 1.7 por ciento; en Ecuador, 2.2; en Argentina, 3.0; y en México 4.0 por ciento. Siendo tan pocos, bien pueden ser olvidados.

La crisis no cesa, la amenaza de una depresión profunda continúa a la vuelta de la esquina. Por esa razón los miopes banqueros y sus súbditos (capitalistas y gobernantes) deben ser removidos del trono desde el que han empobrecido al mundo, han devastado los recursos naturales, han parido criminales sin cuento y han enriquecido a un puñado de extravagantes vampiros millonarios.

José Blanco 
La Jornada

sábado, 17 de marzo de 2012

La urgencia del multilateralismo democrático

En este mismo periódico, el 29 de febrero, un editorial se titulaba así: Siria, sin solución. El régimen de El Asad acentúa la represión ante una comunidad internacional impotente. Ante la complejidad del conflicto —problemas intrarreligiosos incluidos— y la inoperancia de los "occidentales" la Liga Árabe y la ONU han designado al ex secretario general Kofi Annan como enviado especial a Siria. Pero la eficacia de esta excelente designación queda limitada por carecer de la indispensable unanimidad, ya que Rusia y China no confían en el potencial resultado de desbancar a El Asad en favor de un variopinto Ejército Libre.

Sí, lo más inmediato es abordar eficazmente la cruenta situación siria. Sería necesario, como ya he indicado en algunas ocasiones, convocar una reunión extraordinaria y urgente de la Asamblea General de las Naciones Unidas para designar unánimemente a un representante como único interlocutor para detener, con la autoridad que le conferiría ser portavoz del mundo entero, la inmensa sangría y adoptar las medidas subsiguientes para la normalización de la situación, con un sistema de auténticas libertades públicas.
Y lo mismo para cuestiones de similar naturaleza y emergencia, tales como Somalia, Irán, Libia…

En la misma reunión extraordinaria se decidiría iniciar la "refundación" del sistema de las Naciones Unidas, basada en: I) una Asamblea General en la que el 50% serían representantes de los Estados pero el otro 50%, para cumplir con lo que establece la Carta en su inicio ("Nosotros, los pueblos…"), serían representantes de la sociedad civil, tanto instituciones como elegidos expresamente para ello; II) al Consejo de Seguridad actual se añadiría un Consejo de Seguridad socioeconómico y un Consejo de Seguridad Medioambiental.

En todos los casos, el voto sería ponderado pero no existiría el veto, que actualmente impide el funcionamiento democrático de la gran Organización multilateral.

A las instituciones anteriores se añadiría una Corte Internacional de Justicia con unas nuevas normas y pautas de comportamiento, de tal manera que los actuales tribunales de ámbito mundial quedaran incorporados y con un funcionamiento suficientemente ágil y eficaz.

De forma similar, todas las instituciones multilaterales eliminarían —como la unanimidad en el caso de la Unión Europea— las prácticas antidemocráticas.

El multilateralismo es especialmente apremiante, porque la globalización ha favorecido exclusivamente al 20% de la humanidad, a los que vivimos en el barrio próspero de la aldea global. El 80% restante, en un gradiente progresivo de precariedades, vive en condiciones tan desfavorables que —no me canso de repetirlo, porque constituye un auténtico problema de conciencia— más de 60.000 personas mueren diariamente de hambre, en un genocidio de desamparo y olvido. El G-6, G-7, G-8, … los grupos plutocráticos que el neoliberalismo puso en práctica en los años 80, al tiempo que marginaba al sistema de Naciones Unidas, han resultado, como era de esperar, un fracaso cuyo impacto todavía desconocemos en su totalidad.

En 1998, se inició el G-20 para hacer frente a la crisis asiática, reduciéndose a un foro de ministros de economía. Reformado, aparece de la mano del presidente George Bush en noviembre de 2008, ya elegido el Presidente Barack Obama, para remediar el naufragio de grandes instituciones financieras de los Estados Unidos. Lo que ha quedado claro desde entonces es que el G-20 carece no solo de representatividad —únicamente agrupa a países ricos— sino que ha resultado completamente incompetente en la regulación de las finanzas y en la eliminación de los paraísos fiscales, ambas acciones prometidas solemnemente cuando se solicitaban colosales cifras de rescate para los bancos en zozobra. El FMI, el Foro de Estabilidad Financiera, el Comité de Seguridad Bancaria de Basilea… rinden cuentas al G-20, según se decidió en la Cumbre de Pittsburgh. Carente de un secretariado permanente y de las estructuras necesarias y sometido, de hecho, al servicio de los países más poderosos, el G-20 no ha podido superar con éxito los grandes desafíos que enfrentaba.

La coordinación económica global debe llevarse a cabo, en consecuencia, por entidades de ámbito planetario que dependerían del Consejo de Seguridad Socioeconómico arriba indicado.

En cuanto al tema de seguridad, todo el mundo está de acuerdo en que es necesario ampliar sin ulterior demora el concepto de seguridad, actualmente limitado siempre a los términos de defensa y capacidad militar. Se trata de la seguridad social, que incluye la seguridad energética, la seguridad climática, la seguridad ante catástrofes naturales o provocadas y, desde luego, también la seguridad territorial. Es inmoral ver cómo se venden los últimos adelantos bélicos a países que se hallan en una auténtica situación de quiebra socioeconómica o que viven por debajo del umbral de la pobreza. Invertir 4.000 millones de dólares al día en gastos militares y armamento es realmente una auténtica provocación a la que, por desgracia, nos hemos acostumbrado.

También me he referido a un Consejo de Seguridad del Medioambiente porque constituye una total falta de responsabilidad intergeneracional olvidarnos de los grandes deberes que tenemos que cumplir para que nuestro legado a quienes llegan a un paso de nosotros no perjudique la habitabilidad del planeta. Con rigor científico, debe ahora reclamarse, al cumplirse veinte años de la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, una atención especial a la salubridad del planeta. Si no fuera así, creo que debería de ser motivo de una movilización formidable, tanto presencial como virtual, de todos los jóvenes del mundo reclamando que se atienda lo que es crucial para el futuro de la humanidad.

Se cambiaron los principios democráticos por las leyes del mercado y ahora son los mercados los que, rescatados, acosan a los "rescatadores empobrecidos". En el caso de Europa, se está llegando a situaciones límite ya que es el gran dominio el que nombra a los gobiernos sin comicios electorales. Para más inri, en Grecia e Italia, países cuna y símbolo del sistema democrático. Entre los mercados y sus agencias de calificación vamos de capa caída.

"Europa vive el peligro de un retroceso democrático", ha declarado Viviane Reding, comisaria europea de Justicia, a principios de este mes de marzo. Europa sigue empeñada en tratar los síntomas y no la enfermedad, aplicando solo medidas de austeridad y reducción de la deuda en plazos intocables, con gastos de defensa enormes y un sistema de alianza con los Estados Unidos (OTAN) que debería haberse revisado y actualizado hace ya tiempo, coincidiendo con la desaparición del Pacto de Varsovia.

En anteriores escritos he destacado que, frente a la incapacidad de la Unión Europea para federarse fiscalmente (emitir euros para incentivos en la creación de empleo, como eurobonos o euroavales), Obama, en pocos meses, ha conseguido, sin un solo voto republicano a favor, por cierto, la atención médica a más de 30 millones de estadounidenses; ha dado pasos muy importantes en el desarme nuclear y, lo que debe subrayarse, ha ordenado al Pentágono iniciar la reducción de un tercio de gastos militares y de armamento, habiendo emitido para la movilización de la pequeña y mediana empresa, sobre todo, y para grandes inversiones públicas, unos 300.000 millones de dólares.

Y es que ¿puede imaginarse algo menos democrático e ineficaz que tener que adoptar, en la Unión Europea, las decisiones por unanimidad? Por otra parte, en el Europarlamento algunos de sus miembros han sido elegidos en países en los cuales la participación fue menor del 20%. Está claro que deberá requerirse, en lo sucesivo, cuanto menos, una participación del 51%.

La democracia ya no se reducirá a la votación en elecciones cada tres, cuatro, cinco años. La revolución informática, con la participación no presencial que procura, permitirá una inflexión histórica. La movilización popular pacífica, con más propuestas que protestas, permitirá enderezar muchas tendencias presentes.

Está claro que la situación actual requiere una rápida clarificación conceptual y estructural. Sería ahora oportuno proclamar una Declaración Universal de la Democracia, único contexto en el que podrían ponerse plenamente en práctica los Derechos Humanos

Solo de esta manera podrán realizarse las grandes transiciones pendientes: de una economía de especulación, deslocalización y guerra a una economía de desarrollo global sostenible. De una cultura de imposición, dominio y violencia, a una cultura de encuentro, diálogo, conciliación, alianza y paz.

Federico Mayor Zaragoza es presidente de la Fundación Cultura de Paz.
El País

viernes, 16 de marzo de 2012

Especulación con el hambre

Los especuladores financieros invirtieron en futuros relacionados con alimentos incluso antes del gran crac de 2008, aumentando los precios de alimentos a niveles peligrosos. Esto se puede y se debe parar. 

La carretera de asfalto era recta y monótona. Los baobabs pasaban unos tras otros y la tierra era amarilla y polvorienta, a pesar de la temprana hora. El aire en el viejo Peugeot negro era asfixiante. Iba viajando hacia el norte, a las grandes plantaciones de Senegal, con Adama Faye, agrónomo y asesor de desarrollo en el extranjero de la embajada suiza, y su conductor Ibrahima Sar. Queríamos evaluar el impacto de la especulación financiera sobre los alimentos, y teníamos las últimas estadísticas del Banco de Desarrollo Africano. Pero Faye sabía que nos esperaba otro tipo de evidencia. En la aldea de Louga, a 100 km de Saint-Louis el coche se detuvo abruptamente. “Venga y vea a mi hermanita”, dijo Faye. “No precisa sus estadísticas para explicar lo que sucede”. 

Había unos pocos puestos al borde de la ruta, un pobre mercado: montones de frijoles y yucas, algunos pollos cloqueando en jaulas, cacahuates, tomates viejos, patatas, naranjas españolas y clementinas. No había mangos, que dan fama a Senegal. Detrás de un puesto una joven con caftán y pañuelo amarillo conversaba con sus vecinos. Era Aisha, la hermana de Faye. Estaba dispuesta a responder preguntas y se enojó mientras hablaba. Enseguida una ruidosa multitud de niños, jóvenes y ancianas se reunió a nuestro alrededor. 

Un saco de 50 kilos de arroz importado había subido a 14.000 francos CFA (27 dólares), por lo tanto hubo que aguar más la sopa, con unos pocos granos flotando en la superficie. Las mujeres pasaron a comprar arroz por copa. En los últimos años una pequeña bombona de gas había subido de 1.300 a 1.600 francos CFA, un kilo de zanahorias de 175 a 245 y una barra de pan de 140 a 175, mientras una bandeja de 30 huevos había aumentado en un año de 1.600 a 2.500. Lo mismo valía para el pescado. Aisha reprendió a sus vecinos por ser demasiado tímidos en sus relatos. “¡Decid al tubab [hombre blanco] lo que pagáis por un kilo de arroz! ¡Decidle! No tengáis miedo. Los precios aumentan casi todos los días”. 

Así las altas finanzas hambrean lentamente al pueblo mientras la gente sigue ignorando los mecanismos de especulación. 

Consumes más de lo que vendes
El comercio de productos agrícolas es diferente de cualquier otro: es un mercado en el cual se consume más de lo que se vende. El economista Olivier Pastré estima que “el comercio internacional de cereales apenas representa un poco más del 10% de la producción, tomando en cuenta todos los cultivos (7% en el caso del arroz). El menor aumento o caída en la producción global podría perturbar todo el mercado”. Mientras la demanda ha aumentado, el suministro (la producción) no solo se ha fragmentado, sino que además es extremadamente susceptible al tiempo, la sequía, los incendios y las inundaciones. 

Por eso se inventaron los derivados en Chicago a principios del Siglo XX. Su valor es “derivado” de otro activo “subyacente”, como acciones, bonos y otros instrumentos financieros. Originalmente debían permitir que los agricultores del medio oeste de EE.UU. vendieran sus productos a un precio fijado antes de la cosecha, el agricultor estaba protegido; si el precio aumentaba, los inversores obtenían un beneficio. 

Pero en los años noventa, esos activos se llegaron a utilizar para fines especulativos en lugar de prudenciales. Heiner Flassbeck, economista jefe de la conferencia de la ONU sobre comercio y desarrollo (Unctad), estableció que entre 2003 y 2008 la especulación de materias primas utilizando fondos de índice aumentó un 2.300%. A finales de este período el repentino aumento del precio de alimentos básicos provocó disturbios por alimentos en 37 países. La televisión mostró imágenes de mujeres haitianas en las chabolas de Cité-Soleil haciendo panqueques de barro para dar de comer a sus hijos. Disturbios urbanos, saqueos y protestas que sacaron a cientos de miles de personas a las calles en El Cairo, Dakar, Mumbai, Puerto Príncipe y Túnez, exigiendo pan para sobrevivir, y dominaron las primeras planas. 

El índice de precios de 2008 de la Organización de Alimentos y Agricultura de la ONU (FAO) promedió un 24% por sobre la cifra de 2007 y un 57% más que en 2006. La producción de bioetanol en EE.UU. –impulsada por subsidios anuales de 6.000 millones de dólares para los productores de “oro verde”– redujo considerablemente el suministro de maíz estadounidense al mercado mundial. Ya que el maíz es importante para alimentación de los animales, su escasez, en circunstancias en que la demanda de carne aumentaba, también contribuyó al aumento de precios a partir de 2006. “El otro principal cereal alimentario, el arroz, siguió más o menos la misma tendencia”, dijo el economista Philippe Chalmin, “y en Bangkok los precios aumentaron de 250 a más de 1.000 dólares la tonelada”. El mundo se dio cuenta repentinamente de que en el Siglo XXI, decenas de millones de personas estaban muriendo de hambre. Pero se dijo o hizo poco. 

Alarma en el Senado de EE.UU.
La especulación de los alimentos ha aumentado después de la crisis financiera: volviendo la espalda al lío que habían creado, los especuladores –especialmente los fondos de alto riesgo– entraron en los mercados agrícolas. Para ellos todos los recursos del planeta son terreno fértil para la especulación, incluyendo alimentos básicos como el arroz, el maíz y el trigo, que en conjunto representan un 75% del consumo alimentario global (un 50% en el caso del arroz). Según el informe de la FAO de 2011, solo un 2% de los contratos de futuros de materias primas terminan con la entrega efectiva del producto. El 98% restante es comercializado por especuladores antes de la fecha de expiración. 

El fenómeno alcanzó tales proporciones que causó preocupación en el Senado de EE.UU. y en julio de 2009 denunció “excesiva especulación” del trigo, criticando el hecho de que algunos negociantes tenían hasta 53.000 contratos de futuros de trigo en un momento dado. El Senado también se quejó de que seis fondos de índice estaban autorizados para tener 130.000 contratos de trigo en un momento dado, 20 veces más que el límite autorizado para operadores financieros estándar. 

El Senado de EE.UU. no es el único que se alarma. En enero de 2011 otra institución describió el aumento de los precios de materias primas, en especial de los alimentos, como una de las cinco mayores amenazas para el bienestar de las naciones, junto a la guerra cibernética y los terroristas con armas de destrucción masiva. Esa institución fue el Foro Económico Mundial (WEF) de Davos. 

La crítica es sorprendente a la vista del método de reclutamiento del exclusivo grupo. El fundador del WEF, el economista suizo Klaus Schwab, no dejó al azar la membresía de su club de 1.000 miembros. Solo se invita a participar a jefes de compañías con una cifra de negocios de más de 1.000 millones de dólares. Los miembros pagan una cuota de 10.000 dólares que les da acceso a todas las reuniones. Entre ellos hay numerosos especuladores. 

Los discursos de apertura de Davos en 2011 describieron claramente el problema. Los delegados condenaron enérgicamente a “especuladores irresponsables que solo buscan ganancias, destruyen mercados alimentarios y aumentan la hambruna global". El tema se discutió en seminarios, conferencias, cócteles y reuniones privadas en hoteles. Parece extraño que el hambre global encuentre su público más atento en los restaurantes de fondue, bares y bistrós de Davos. 

Flassbeck presentó una solución radical para derrotar a los especuladores y proteger las materias primas agrícolas de sus repetidos ataques: sacar los alimentos de su control. Propone que la ONU dé a Unctad el control mundial de la fijación de las cotizaciones de materias primas agrícolas. Solo productores, negociantes y usuarios de esas materias podrían intervenir en los mercados de futuros. Cualquiera que comercie con trigo, arroz o aceite, tendría que entregar los productos. También sería recomendable imponer un alto nivel mínimo de autofinanciamiento a los negociantes. Cualquiera que no haga uso del producto negociado sería excluido de la bolsa. 

Si se implementara el “método Flassbeck” se eliminaría la especulación de la base de la supervivencia, y se impediría la financialización de los mercados alimentarios. Una coalición de organizaciones no gubernamentales apoya vigorosamente la propuesta de Flassbeck y Unctad. Pero los gobiernos carecen de la voluntad necesaria para implementarla. 

Jean Ziegler, exprofesor de sociología en la Universidad de Ginebra y en la Sorbona de París, es miembro del comité asesor del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. En el período 2000-2008 fue Relator Especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación.
Znet/Le Monde Diplomatique
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

miércoles, 7 de marzo de 2012

Asistimos a un golpe de Estado global

El 25 de octubre de 1929, la Bolsa de Nueva York saltaba por los aires provocando la mayor crisis capitalista hasta entonces conocida. Herbert C. Hoover, de ingrato recuerdo, presidía Estados Unidos, que todavía no era la primera potencia mundial. Hoover, hombre hecho a sí mismo según los cánones y métodos de los que triunfan en esa nación individualista y gremial, se negó a elaborar un plan que sirviese para paliar los sufrimientos de millones y millones de norteamericanos que de la noche a la mañana se vieron sin trabajo y sin nada que comer. Providencialista, pensaba que la caridad y la bondad de los buenos yanquis serían más que suficientes para dar un plato de sopa a los miserables y que, en cualquier caso, era la voluntad de Dios, algo que los hombres tenían que aceptar sin rechistar. La crisis se agravó y se extendió a todo el mundo sin que el Sr. Hoover fuese capaz de mover un dedo por su pueblo: Ya volverían las aguas a su cauce aunque entremedias se llevasen por delante la vida de una multitud de inocentes. Al fin y al cabo vivía en una nación que se había formado a tiro limpio siguiendo los ejemplos del Antiguo Testamento y del Código de Hammurabi.

La situación era desesperada cuando en 1932 Franklin Delano Roosevelt ganó las elecciones presidenciales. Después de una grave enfermedad que le tuvo apartado de la política, Roosevelt llegó al poder con un mensaje regenerador que pondría en marcha todas las potencialidades del país para profundizar en la democracia, limar desigualdades y dar trabajo al mayor número posible de personas: “Si la mitad de los norteamericanos –dijo- se tienen que dedicar a enterrar botellas de coca-cola y la otra mitad a desenterrarlas, lo haremos…”. Infraestructuras hidráulicas como las creadas por la Autoridad del Tenesse, autopistas, escuelas, bibliotecas, agencias de desarrollo, subsidios a parados, enfermos y ancianos formaron parte de un proyecto planificado –al que algunos tildaron de socialista- encaminado a sacar al país de una de las coyunturas más graves de su historia. Estados Unidos no desapareció como nación en aquellos años gracias a la acción decidida de unos hombres que vieron en la profundización de la democracia –todavía no existía eso que después se llamó Estado del bienestar- la mejor receta para vencer a la crisis y encontrar el camino del progreso. Las recetas puestas en marcha por Roosevelt no actuaron como una píldora mágica que cura en veinticuatro horas, pero pusieron las bases para crear una sociedad más justa pese a la férrea oposición de los sectores más retardatarios que años más tarde darían al traste con todos sus proyectos, incluido el último: Llevar una política de “buena vecindad” con la URSS, la otra gran potencia que surgió de la derrota nazi.

Evidentemente, sería pueril decir lo contrario a estas alturas, la historia no se repite, pero sí a menudo sus métodos, sobre todo los métodos que utiliza la oligarquía para maximizar beneficios y acaparar todo el poder posible. No sé si esta crisis es más o menos grave que la de 1929, lo que sí sé es que entre los hombres que hoy mandan en el mundo no hay ningún Roosevelt y sí muchos Hoover mediocres dedicados a quemar todos nuestros derechos en la inmensa pira que la oligarquía mundial ha montado contra el sentido común y los logros de siglos. Llevamos cuatro años de crisis, de una crisis que fue propiciada por las prácticas especulativas que permitían las leyes elaboradas ad hoc, la libre circulación de capitales y por la desregulación financiera. Desde la quiebra de Lehman Brothers –uno de cuyos hombres se encarga de la Economía de este país: Luis de Guindos- todo el mundo supo quienes eran los responsables del desastre que se nos venía encima, todos, o casi todos los mecanismos que lo habían permitido. Tras unas primeras reflexiones en voz alta de Sarkozy –es capaz de decir lo que sea con tal de chupar titulares y aparecer a la “altura” de su jefa- sobre la refundación del capitalismo y otras lindezas, los oligarcas unidos de todo el mundo pasaron a la acción: Sí, los bancos, nuestros bancos habían estado en el origen de la crisis, pero así es el juego, pero no nos arrepentimos de nada. Ya que hemos llegado aquí –se dijeron- vamos a conseguir que nadie, absolutamente nadie esté seguro, que el miedo corra de una parte a la otra del mundo en una fracción de segundo. En vez de poner en práctica políticas keynesianas coordinadas y de potenciar el desarrollo a través de comercio justo, haremos todo lo contrario para quitarnos de encima la pesada carga a que nos obliga la democracia desde el final de la II Guerra Mundial.

Dicho y hecho. Al contrario que la clase obrera, dividida en mil estratos, la oligarquía forma un sindicato global sin fisuras que actúa al unísono, al toque de trompeta, aprovechándose de la división de los trabajadores por castas y por naciones. Ante esa perspectiva bien estudiada y la seguridad de que no encontrarían una respuesta global ante sus ataques, decidieron que la mejor forma de eliminar los “costosos” servicios públicos esenciales -cosas tan nimias como la Educación, la Sanidad, el derecho a una prestación por desempleo, a una vejez digna o los límites a las jornada laboral- que les habían sido impuestos contra su voluntad por la Democracia, era asfixiarlos, es decir dejar que el paro aumentase de tal manera que provocase un aumento del déficit que obligase a poner en marcha sucesivos planes de recortes presupuestarios, dentro de una espiral que inevitablemente llevaría a la privatización de todos ellos.

Puede parecer un culebrón, una especie de intriga palaciega llevada al paroxismo, pero a ver de qué modo podemos explicarnos que en cuatro años de crisis no se haya elaborado ni un solo plan de empleo con fondos suficientes como para ser eficaz y acabar así con la dinámica paro-déficit-recortes-paro…, mientras se han entregado cientos de miles de millones de euros públicos a bancos y especuladores de todas las clases, a los que, sin ningún género de dudas, provocaron esta crisis que ha pasado de ser una gran estafa a convertirse en un golpe de Estado global contra la Democracia y los derechos que son consustanciales a ella después de siglos de luchas.

No hay dinero para Sanidad, tampoco para Educación, menos para Dependencias. Ninguno para trabajo, pero en tres meses la UE ha dado un billón de euros a los bancos para que estrangulen la democracia. Ustedes verán, pero esto no es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, esto es la tiranía de una oligarquía dispuesta a convertirnos a todos en esclavos. Son muy pocos, creen tener la sartén por el mango, pero todo depende de nosotros, estamos a tiempo de elegir entre ser ciudadanos dueños de nuestros destinos o súbditos obedientes y sumisos.

Pedro Luis Angosto
Rebelión
 

martes, 6 de marzo de 2012

A las armas nucleares las cargan los bancos

NACIONES UNIDAS, 5 mar (IPS) - La industria mundial de las armas nucleares es financiada y mantenida viva por más de 300 bancos, fondos de pensión, compañías de seguros y gestores de activos, según un nuevo estudio. 

Esas instituciones realizan sustanciales inversiones en la fabricación de armas atómicas.

Divulgado por la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en inglés), el estudio de 180 páginas señala que las naciones con poderío nuclear gastan más de 100.000 millones de dólares al año fabricando nuevas ojivas, modernizando las viejas y construyendo misiles balísticos, bombarderos y submarinos para lanzarlas.

Gran parte de este trabajo es realizado por corporaciones como BAE Systems y Babcock International en Gran Bretaña, Lockheed Martin y Northrop Grumman en Estados Unidos, Thales y Safran en France, y Larsen & Toubro en India.

"Instituciones financieras invierten en esas compañías proveyendo préstamos y comprando acciones y bonos", indica el informe, considerado el primero en su clase.

Titulado "Don’t Bank on the Bomb: The Global Financing of Nuclear Weapons Producers" ("No confíen en la bomba: El financiamiento mundial de los productores de armas nucleares"), el estudio provee detalles de las transacciones financieras con 20 compañías intensamente involucradas en la fabricación, mantenimiento y modernización de las fuerzas atómicas estadounidenses, británicas, francesas e indias.

Se necesita una urgente campaña mundial coordinada por la desinversión en armas nucleares, añade.

Un movimiento así podría ayudar a frenar los programas de modernización y fortalecimiento de armamentos e impulsar las negociaciones hacia una prohibición universal de ese tipo de bombas.

"Dejar de invertir en las compañías de armas nucleares es una forma efectiva de que el mundo corporativo avance hacia la meta de una abolición nuclear", afirma el estudio.

El trabajo llama a las instituciones financieras a que dejen de invertir en la industria armamentística atómica.

"Cualquier uso de armas nucleares violaría el derecho internacional y tendría catastróficas consecuencias humanitarias. Al invertir en los fabricantes, las instituciones financieras están de hecho facilitando la construcción de fuerzas atómicas", indica.

En el prólogo del informe, el arzobispo anglicano sudafricano Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz, señala: "Nadie debería hacer ganancias con esta terrible industria de la muerte, que nos amenaza a todos".

El líder pacifista instó a las instituciones financieras a que apoyaran los esfuerzos para eliminar la amenaza atómica, y destacó que el cese de inversiones fue vital en la campaña para poner fin al apartheid (sistema de segregación racial en perjuicio de la mayoría negra) en Sudáfrica.

La misma táctica puede y debe ser empleada para enfrentar a la creación más maligna del hombre: la bomba nuclear, añadió.

Por su parte, Tim Wright, director de campañas de ICAN y coautor del informe, dijo a IPS que algunas de las instituciones identificadas en el trabajo ya expresaron su "intención de adoptar políticas prohibiendo las inversiones en fabricantes de armas atómicas".

La campaña para que cesen las inversiones "probablemente será más exitosa en países donde la oposición a las armas nucleares es más fuerte", por ejemplo los escandinavos y Japón, indicó.

Destacó que cada vez más bancos reconocen que se debe aplicar algún tipo de criterio ético a las inversiones, y que apoyar la fabricación de armas capaces de destruir ciudades enteras al instante era algo claramente contrario a la ética.

De las 322 instituciones financieras identificadas en el informe, alrededor de la mitad tienen sede en Estados Unidos y un tercio en Europa. El estudio también denuncia a instituciones de Asia, Australia y Medio Oriente.

Las más involucradas con la industria de armas nucleares son Bank of America, BlackRock y JP Morgan Chase en Estados Unidos, BNP Paribas en Francia, Allianz y Deutsche Bank en Alemania, Mistubishi UJF Financial en Japón, BBVA y Banco Santander en España, Credit Suisse y UBS en Suiza, y Barclays, HSBC, Lloyds y Royal Bank of Scotland en Gran Bretaña.

Consultado sobre si sería viable una campaña para boicotear a estas entidades, Wright dijo a IPS: "Si los bancos se resisten a ceder, los clientes tendrán que buscar alternativas éticas".

Muchos otros bancos, particularmente pequeños, se niegan a tener cualquier tipo de vínculo con esta industria, destacó. "Si la gente comienza a irse en masa, esto enviará una poderosa señal al banco de que su apoyo a las compañías de armas nucleares es inaceptable".

En el caso de las instituciones multinacionales, una campaña coordinada de boicot en varios países sería efectiva, sostuvo.

El estudio también cita a Setsuko Thurlow, sobreviviente de la bomba atómica lanzada por Estados Unidos sobre la ciudad japonesa de Hiroshima en 1945, y quien hizo un llamado a invertir de una forma ética y a no contribuir con actividades que amenacen la Tierra.

Thalif Deen
IPS

sábado, 3 de marzo de 2012

Nuevos protectorados

El 21 de febrero será recordado en Grecia como la jornada de la Gran Capitulación. Ese día, a cambio de la promesa de un segundo plan de rescate financiero, el gobierno heleno aceptó las humillantes condiciones exigidas por el “clan europeo de la triple A” liderado por Alemania: draconianos recortes del gasto público, rebaja del salario mínimo, reducción de las pensiones, despido de 150.000 funcionarios, subida de impuestos y privatizaciones masivas.

De nada ha servido que los griegos lleven ya cuatro años de terapia de choque y de sacrificios sociales muy duros, ni que hayan tenido que someterse, el pasado 10 de noviembre, a un “golpe de Estado financiero” mediante el cual Berlín impuso, sin ninguna consulta democrática, al banquero Lukas Papademos (exvicepresidente del Banco Central Europeo) como Primer ministro de un gobierno tripartito compuesto de social demócratas, conservadores y extrema derecha.

Esta vez la afrenta ha sido mayor. Lo que se le ha exigido a Atenas es claramente una enorme cesión de soberanía, “probablemente la mayor realizada por un país en tiempos de paz” (1). De hecho, Grecia ha sido colocada bajo tutela europea, y dispone ahora, para todo lo que concierne a su presupuesto y a su economía, de un estatuto de soberanía limitada.

Semejante agresión se veía venir. Como una advertencia además a los otros países en dificultad de la zona euro, entre ellos España. En julio de 2011, ya Jean-Claude Juncker, primer ministro de Luxemburgo y presidente del Eurogrupo (2), había avisado: “La soberanía de Grecia será enormemente restringida” (3). Y el 27 de enero pasado, el diario británico Financial Times reveló un documento alemán que exigía el envío a Atenas de un Comisario con derecho de veto para dirigir el presupuesto público de esa nación y bloquear cualquier gasto no autorizado por sus acreedores. La víspera, en una entrevista al semanario Der Spiegel, el jefe del grupo parlamentario de la Unión Cristiano-Demócrata (CDU), Volker Kauder, fue aún más lejos: reclamó el envío a Grecia de “funcionarios alemanes que ayuden a construir una administración financiera eficiente”. Cosa que también pidió el propio ministro alemán de Economía, el muy liberal Philipp Rösler.

A tanto no se ha llegado, pero el acuerdo del 21 de febrero prevé “una presencia permanente en Grecia de una misión de la Comisión Europea” para controlar y vigilar sus cuentas, así como “una presencia reforzada de la troika [Comisión Europea, Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional] para supervisar permanentemente el pago de la deuda”. Los fondos transferidos en el marco del Plan de ajuste serán ingresados en una cuenta bloqueada que sólo la troika gestionará, no el gobierno griego. Y que únicamente servirá para reembolsar la deuda soberana, no para pagar los salarios de los funcionarios, por ejemplo, o las pensiones de los jubilados. Los nuevos bonos del Estado heleno no serán de derecho griego sino de derecho británico... En caso de conflicto entre Atenas y los acreedores privados, el litigio será juzgado en Luxemburgo, no en Grecia... Aunque no es oficial, la República Helénica ha dejado de ser un Estado soberano.

De modo encubierto, la Unión Europea (UE) ha entrado en una nueva etapa en la que los Estados fuertes (“el clan de la triple A” más Francia) exigen de los demás, y en particular de los Estados de la periferia, un cambio de régimen. No se trata directamente de un estatuto colonial. Pero se asemeja bastante a un tipo de administración que las grandes potencias establecieron durante la era colonial: el de protectorado.


Para los colonizadores, el protectorado era una manera de extender su influencia política y económica, y de colocar bajo tutela territorios extranjeros a los que se deseaba extraer las riquezas, sin asumir los inconvenientes y los gastos que acarrea habitualmente una anexión pura y simple. La diferencia con la colonia, es que el “Estado protegido” conserva formalmente sus instituciones, pero cede a la “potencia protectora” su política exterior y, sobre todo, su economía y su comercio exterior.

No puede sorprendernos pues que, desde el comienzo en 2008 de la crisis financiera, hayamos asistido, en el seno de la UE, y más particularmente en la Eurozona, a una pérdida manifiesta de soberanía de los Estados más deprimidos (Irlanda, Grecia, Portugal, Italia, España).

Como fase preliminar del nuevo estatuto de “protectorado europeo”, al que acaba tristemente de acceder Grecia.

Angela Merkel acuñó en septiembre pasado el concepto de “marktkonforme demokratie” (democracia en conformidad con el mercado). Lo definió de la manera siguiente: “La elaboración del presupuesto del Estado es una prerrogativa fundamental del Parlamento, pero hay que hallar vías para que ese requisito democrático esté en conformidad con el mercado” (4). El mercado es ahora la pauta. Lo cual significa que ya no son los electores los que determinan las decisiones legislativas sino las Bolsas, los especuladores y los bancos (5).


Esta nueva filosofía antidemocrática triunfa hoy en Europa. Se está traduciendo ya en normas, leyes y tratados que limitan los márgenes de maniobra de los gobiernos y funcionan como un “piloto automático” para domesticar a las sociedades. A ese respecto, Grecia funciona como un modelo de lo que amenaza a los demás países de la periferia. Y que el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) va a establecer, a partir del proximo mes de julio, como norma legal en la Unión Europea.

Concebido por Angela Merkel y aprobado ya, en su principio, por el Presidente del Gobierno español Mariano Rajoy, el MEDE es un nuevo organismo intergubernamental, una suerte de FMI europeo. Está siendo ratificado por los Parlamentos de los países europeos sin ningún debate público, a pesar de que sus características podrían tener consecuencias nefastas para los ciudadanos. En efecto, el MEDE prevé la concesión de ayudas financieras a países en dificultad, a condición de que cedan soberanía, acepten colocarse bajo la tutela de una troika europea y apliquen despiadados planes de ajuste. 


El MEDE está articulado con el “Pacto fiscal” adoptado el pasado 30 de enero por 25 de los 27 jefes de Estado y de Gobierno de la UE. Este temible Pacto (cuyo nombre verdadero es “Tratado sobre Estabilidad, Coordinación y Gobernanza de la Unión Económica y Monetaria”) es también una exigencia de Alemania, y obligará a los Estados firmantes a incluir en sus Constituciones la llamada “regla de oro”, que impone mantener el déficit estructural anual por debajo del 0,5 % del PIB. Los países que no incluyan en sus Constituciones ese techo de gasto podrán ser denunciados ante el Tribunal de Justicia de la UE por cualquier otro de los Estados miembros.

Carlos Marx decía que los gobiernos, en la era industrial, no eran más que los consejos de administración de la burguesía. Hoy podríamos decir que, en la Europa “austeritaria” de Angela Merkel, los Gobiernos se están convirtiendo en los consejos de administración de los mercados. ¿Hasta cuándo?
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(1) El País, Madrid, 21 de febrero de 2012.#
(2) El Eurogrupo coordina y supervisa las políticas y estrategias económicas comunes de los Estados de la zona euro (eurozona). Una vez al mes congrega a los ministros de Economía y Finanzas de esos Estados.
(3) Entrevista al semanario alemán Focus, 4 de julio de 2011.
(4) Declaración a la radio pública alemana Deutschlandfunk, 1 de septiembre de 2011.
(5) Léase Rafael Poch, “Un documento alemán pide un comisario para Grecia”, La Vanguardia, Barcelona, 28 de enero de 2012.


Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique
http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=d3f06206-8441-4337-ad5d-dca370eb1f89