miércoles, 4 de enero de 2012

2011: Ampliación de la crisis sistémica y movilización social de nuevo tipo

Durante el año 2011 se agudizaron las contradicciones intrínsecas al mundo capitalista. La especulación financiera incrementó el proceso de destrucción de riqueza social. La concentración de capital hace insostenible el modelo. Una guerra de gran magnitud es el único instrumento que tiene el gran capital para salvartemporalmentesu sistema. Es una conclusión planteada y aceptada por muchos analistas y teóricos políticos.
 
Mientras tanto, los trabajadores y los pueblos realizan toda clase de esfuerzos por superar esa situación. Aparecen movimientos socio-políticos, insurgen nuevos actores sociales y se acumulan experiencias en todo el planeta. Sin embargo, la dispersión y la debilidad política son su principal rasgo. No se tiene plena conciencia del peligro mortal que enfrenta la humanidad al coincidir tres (3) fenómenos de trascendencia universal: la agudización de la crisis sistémica del capitalismo, la decadencia del imperio estadounidense y la posibilidad real (tecnológica) de una manipulación mediática y masiva de la mente humana.

Nuevos movimientos socio-políticos
La aparición de un nuevo tipo de movilizaciones sociales y políticas a lo largo y ancho del planeta ocurridas durante 2011 es el aspecto principal a destacar en el año que terminó.
Son de nuevo tipo porque:
  • Enfrentan a nivel planetario al capital financiero monopolista que está representado en Wall Street y Frankfurt. Son de hechointernacionalistas.
  • Denuncian elsecuestrode la democracia representativa por el capital especulativo. Son el germen de uncontra-poder-desde-abajoo democracia participativa y directa.
Ese insurgir revolucionario de amplios sectores de la población mundial ha puesto al descubierto la extremada debilidad política (teórica) de los partidos y movimientos que se reclamananti-capitalistaso que se han declaradosocialistas.
 
Los gobiernos anti-imperialistas de América Latina (Cuba, Nicaragua, Venezuela, Bolivia y Ecuador) han sido incapaces de entender la naturaleza revolucionaria de esas movilizaciones populares y han confundido el rechazo de la intervención imperialista en determinados países (Libia, Siria, Irán) con la defensa de autócratas y gobernantes corruptos que bajo la bandera de un falso nacionalismo han oprimido brutalmente a sus pueblos.
Dicha incomprensión del momento político les ha otorgado enormes ventajas a los estrategas capitalistas que utilizan la desinformación y la construcción de enemigos virtuales (eje del mal) para engañar a sus pueblos y preparar la guerra.
 
Las raíces económicas
Si no se comprenden las raíces económicas de los nuevos fenómenos sociales, si no se identifica su importancia política y social, es imposible dar el menor paso hacia la formulación de tareas prácticas para construir una verdadera corriente de pensamiento anti-capitalista que se ponga al frente de la revolución social que se avecina.

Podríamos decir que las causas económicasen generalfueron formuladas desde principios del siglo XX por los teóricos marxistas (Hilferding, Kautsky, Lenin). Posteriormente diversos teóricos han desarrollado algunos aspectos de ese planteamiento hasta concluir que, independiente de que existan diversos bloques y potencias capitalistas regionales, unsistema mundo capitalista1 está en funcionamiento y encrisis sistémica.2

Sin embargo, tales ideas han sidoolvidadaspor la mayoría derevolucionarios socialistas. Lalínea nacionalista” – que se impuso en las cúpulas de los partidos obreros del mundo en 1924sigue siendo la concepción predominante y es el sustento ideológico que permite involucrar a los trabajadores en la dinámica de la guerra imperialista.

Un nuevo sujeto social aparece en escena
En los estallidos revolucionarios de 2011 hizo presenciatodavía incipienteun nuevo sujeto social. Lo llamanprecariadoocognitariado. Sonproletarios con títuloy/oproletarios con micro-empresa. Es un conjunto de profesionales y técnicos que tienen al conocimiento como su principal medio de producción y la inteligencia como su herramienta de trabajo. Sontrabajadores del intelecto.
 
El número detrabajadores del intelectoque participa en las movilizaciones en curso es todavía pequeño. Son una minoría dentro de su propiogremio. La mayoría estáentrampadapor la presión social y las necesidades económicas inmediatas. No obstante, un gran porcentaje de ellos, entiende que la dinámica especulativa súper-concentrada que domina la economía mundial es la causa principal de la crisis y de sus problemas.
 
Lostrabajadores del intelectoson elsujeto social del futuro. Mientras los trabajadores del Estado y de las grandes industriascentralizadasluchan contra los efectos de las políticas neoliberales (privatizaciones, recortes de derechos sociales, flexibilización de la legislación laboral, precarización de las condiciones de trabajo, aumento de la edad de pensión, etc.), ellos intuyen (no comprenden plenamente) que el sistema económico y político vigente requiere cambios estructurales. Por ello son potencialmente revolucionarios.

Debemos recordar que las burguesías del mundo industrializado financió losEstados de Bienestar” – como parte de su política de contención a losEstados socialistas” – acudiendo al saqueo de las materias primas y a la sobre-explotación de trabajadores de gran parte del mundo colonial que dominaban a sus anchas. Hoy esa condición no existe en toda su dimensión. La mayoría de naciones han conquistado su independencia política y fortalecen su autonomía económica. En consecuencia, la competencia por mano de obra, materias primas y recursos naturales se hace cada día más encarnizada.
 
Por otro lado, sólo en aquellos países en donde se mantienen regímenes autoritarios (así sean herencia de los antiguos estados socialistas como en China, Vietnam, Korea del Norte) es posible garantizar una importante tasa de ganancia del capital variabletrabajo, mientras que en los países industrializados la tasa de ganancia del capital constantemaquinaria y tecnologíano aporta los suficientes recursos para hacer operativo el sistema. Parte de la crisis actual se explica en esa contradicción.
 
Nuevas visiones teórico-políticos
Los acontecimientos del año 2011 ratifican la necesidad de superar una serie de limitantes teóricos que impiden que losrevolucionarios anti-capitalistasse pongan a la altura de las exigencias que les hace el movimiento social y la dinámica política.
 
En ese sentido se debe destacar la presentación en Berlín del libroEU am Ende, que según uno de sus autores (Heinz Dieterich) es elprimer modelo post-capitalista del mundo3. De igual manera se deben reseñar los aportes teóricos que explican las causas de la decadencia imperial, de la crisis sistémica del capitalismo y el fracaso de los teóricos del neoliberalismo.
 
Temas punzantes como el descalabro de la teoría delcomplot imperialque planteaba que las revoluciones árabes eran una nueva versión de lasrevoluciones de colores, que es un componente de los análisis que subordinan los intereses de clase a los interesesnacionales, deberán abordarse con actitud autocrítica para superar lacrisis del pensamiento revolucionarioque quedó en evidencia durante el año 2011.

La movilización social de nuevo tipo exige la revolucionarización de la mente y el espíritu para poder convertir la oportunidad de la crisis capitalista en revolución social.
Popayán, 2 de enero de 2012


1 La teoría del “Sistema mundo-capitalista” es un conjunto de planteamientos para el análisis y el cambio social. Lo han desarrollado principalmente los siguientes autores: Immanuel Wallerstein, Andre Gunder Frank, Samir Amin y Giovanni Arrighi con contribuciones importantes de Volker Bornschier, Peter Turchin, Andrey Korotayev, Janet Abu Lughod, Tom Hall, Kunibert Raffer, David Wilkinson y otros.
2 Entre los análisis de la “crisis sistémica” y el “capitalismo senil” se destacan los trabajos de Samir Amin y Jorge Beinstein. A nivel de Colombia Daniel Libreros y Libardo Sarmiento Anzola. Ver: “La crisis estructural del sistema mundo capitalista y su impacto en Colombia”.

Fernando Dorado
ALAI, América Latina en Movimiento
http://www.alainet.org/active/51827%26lang%3des

martes, 3 de enero de 2012

Los grandes temas económicos de 2012

Si 2011 –con las revoluciones árabes, el tsunami en Japón y la crisis económica en Europa– estuvo cargado de acontecimientos, el año que comienza promete no ser menos desafiante e impredecible. La mayoría de las economías mostrarán debilidad, las presiones sobre los encargados de las políticas en la zona euro serán mayores, y el reto de estabilizar las economías transformadas por la primavera árabe y traducir el progreso político en ganancias económicas será un asunto esencial. También habrá que lidiar con pequeñas cuestiones como las elecciones presidenciales en Estados Unidos (EU) y el cambio generacional en Corea del Norte. He aquí, sin ningún orden en particular, la visión de Economist Intelligence Unit sobre algunos de los temas esenciales que probablemente darán forma a la agenda internacional en este 2012.

* Economía mundial en descenso.
Las condiciones económicas serán más difíciles en la mayor parte del mundo. Prevemos que el PIB global, en términos de paridad de poder de compra, sea de 3.2% este año, contra 3.8 el año pasado. Una fuerte contracción en las economías de la zona euro entorpecerá el crecimiento mundial y socavará la confianza de inversionistas, empresas y consumidores en muchos niveles. La contracción tendrá efectos acumulativos en la mayoría de los mercados, sobre todo en Europa oriental y África del norte (para los cuales la UE es un mercado de exportación esencial), así como hasta cierto punto en Asia. El efecto mundial de la crisis en la zona euro se verá incrementado por una fuerte ralentización en EU.

* Continuará la crisis en la zona euro
La crisis persistirá a lo largo del año. En el peor de los casos podría intensificarse en forma dramática, lo cual conduciría a que uno o varios países abandonen la divisa única. La posibilidad de una disolución total de la zona, aunque menos probable, no se puede descartar por completo. Semejante escenario sería desastroso para la economía mundial y conduciría a un colapso mucho mayor en la producción de lo que por ahora consideramos en nuestro pronóstico central. Entre los retos específicos están el vencimiento a principios de 2012 de grandes cantidades de deuda soberana en varios países, las cuales necesitarán renegociarse para que no se deteriore más la confianza de los mercados, pero los gobiernos batallarán para tener acceso a mercados de capital privados a tasas de interés costeables. Al mismo tiempo, una combinación pro cíclica de recesión y austeridad física profundizará el descenso de la economía real. Contra este trasfondo, el trazo de políticas seguirá siendo complicado. El paquete fiscal acordado en diciembre no ha logrado restaurar la confianza y será necesario, como mínimo, agregarle mucho más peso. Lo más probable es que una elevación renovada en la aversión al riesgo incremente la presión para que los encargados de las políticas adopten acciones más enérgicas –por ejemplo, una intervención mucho mayor del Banco Central Europeo en el mercado de bonos–, las cuales podrían poner a prueba los límites de las normas del tratado del euro.

* Costos de la revolución en el Magreb y África del norte
En esta zona aún se configura el nuevo mapa político, pero la dimensión económica de la sacudida también requerirá ser observada en 2012. En diversos grados (de modo extremo en Libia y en menor escala en Egipto y Túnez), la perturbación política causó problemas económicos en 2011. Estimamos que el PIB real libio se contrajo un 28% el año pasado. En 2012 repuntarán las economías posrevolucionarias –creemos que Libia crecerá 22%, por ejemplo, al continuar la reconstrucción de posguerra y volver a encarrilarse la producción petrolera–, pero no quiere decir que las condiciones serán fáciles. Pese al esperado repunte en el crecimiento, las economías de la zona están en muchos aspectos en peor forma que durante los regímenes depuestos.

La ira popular por causas como la inflación y la falta de oportunidades económicas contribuyó a alimentar la disidencia política, pero entre las fuerzas políticas que obtuvieron el dominio tras las revoluciones están muchos islamitas de escasa o nula experiencia en políticas públicas o economía. Además de la continuación de los disturbios políticos, en especial en Egipto, podría producirse mayor descontento popular si el desempeño económico resulta decepcionante. La situación económica podría también volverse más desafiante en los estados del golfo Pérsico, que se beneficiaron de los altos precios del petróleo en 2011 (y gastaron en la misma proporción), pero podrían sentir un apretón este año si los precios caen.

* Más austeridad
La austeridad fiscal baldará el crecimiento económico y la creación de empleos, aumentará la presión sobre los servicios públicos y encenderá el debate político (así como la intranquilidad política) en buena parte del mundo rico en 2012. A manera de ilustración, nuestras previsiones para los 17 miembros de la zona euro más GB y EU muestran una pauta inquietante en cuanto al crecimiento económico, el equilibrio presupuestario y el desempleo para 2012 en relación con 2011. En los 19 países, el PIB real se contraerá o crecerá más despacio que en 2011. En 14 países mejorará el equilibrio presupuestario, y en el mismo número la tasa de desempleo se elevará. En otras palabras, muchos países se verán forzados por los mercados o las políticas domésticas a reducir gastos en momentos en que sus economías necesitan mayor estímulo. No es sorprendente que Grecia enfrente uno de los ajustes más severos; prevemos que reducirá su déficit presupuestal en el equivalente a 3.3% de su PIB, mientras sufrirá una elevación de 3.7 puntos porcentuales en su tasa de desempleo, a 20.7%. Los méritos o deméritos de aplicar medidas de austeridad hasta producir un descenso económico figurarán en el debate sobre políticas económicas a lo largo de este año.

* Volatidad financiera
Es probable que los mercados financieros tengan otro año turbulento. Los meses recientes han sido el lapso más volátil desde el colapso del banco Lehman Brothers en 2008. Ya no es poco común que los mercados de valores del mundo suban o caigan por más de 1% en una sola jornada o varíen más de 5% en una semana (ver tabla). De modo más amplio, es probable que continúen los frecuentes cambios de los inversionistas entre valores de mayor o menor riesgo, que fueron una de las principales causas de volatilidad en 2011. Las dificultades que enfrenta la economía mundial, y la zona euro en particular, sugieren que algunos periodos esporádicos de optimismo, en los que se eleve el apetito de riesgo, se verán interrumpidos con frecuencia y brusquedad por fuertes incrementos en la aversión al riesgo. Si la crisis de la zona euro empeorara en forma dramática, el alud de ventas en los mercados europeos de bonos, en los mercados de valores del mundo, en los productos primarios y en las divisas de los productores de éstos sería enorme. El propio euro podría debilitarse fuertemente. En cualquier caso, prevemos que el euro, que hasta ahora ha mostrado sorprendente resistencia ante el dólar, será más débil en promedio el año próximo, a unos 1.28 dólares por euro.

* Descenso en precios de productos primarios. 
Si el difícil panorama económico de 2012 tiene algo favorable, será cierto alivio en lo relativo a las fuertes alzas de los productos primarios de los dos años pasados. Buena parte de esto reflejará el debilitamiento de la demanda, o al menos un crecimiento más moderado de ésta, a partir de la situación macroeconómica. En algunos casos, sobre todo el del petróleo, las mejoras en la oferta también disminuirán los precios. En compensación, la persistente flexibilidad de la política monetaria en el mundo rico y la reducción de la confianza en los activos financieros apoyará hasta cierto punto el interés de los inversionistas por los productos primarios, lo cual evitará que los precios caigan demasiado (a menos que la crisis de la zona euro empeore mucho). Esperamos que el precio promedio del barril de crudo Brent caiga 14% a 95 dólares en 2012. Nuestro índice de alimentos y bebidas disminuirá 12.5% en términos de dólar estadunidense, luego de dos años sucesivos de elevaciones de dos dígitos. Las materias primas industriales seguirán una trayectoria similar, con una caída de 13% en 2012, luego de tener enormes ganancias en 2010-11. Todos estos factores, combinados con el impacto deflacionario de unas perspectivas económicas más débiles, harán que la inflación mundial descienda a 3.2% en 2012, contra casi 4% este año.

* Elecciones en EU. 
Las elecciones generales dominarán la política estadunidense en 2012, en probable detrimento de la economía. El encarnizado partidarismo que impidió un debate político serio en 2011 continuará, acaso exacerbado por las tácticas golpeadoras de una campaña electoral. El resultado de la contienda presidencial es muy difícil de prever en esta etapa temprana. La debilidad de la economía, y la falta de éxito del presidente en lograr un acuerdo en el Congreso, son los principales obstáculos a su relección. Al mismo tiempo, el Partido Republicano carece aún de un retador que ofrezca una combinación apropiada de carisma, credibilidad y competencia, lo cual se refleja en el curioso estado de las encuestas de opinión, que ponen a Obama al mismo nivel de los republicanos en general, pero delante (y en muchos casos muy delante) de cualquier aspirante a la candidatura republicana.

* Política norcoreana
En los mejores momentos, Corea del Norte es una amenaza impredecible a la estabilidad del norte de Asia. Ahora, después de la muerte de Kim Jong-il, ocurrida el 17 de diciembre, el riesgo de una sucesión mal manejada o fallida debe añadirse a las incertidumbres que rodean a las intenciones nucleares del régimen y sus probables acciones en este año. Una transición tersa será difícil por la falta de una base institucional que legitime el poder. La supervivencia política del sucesor designado por Kim Jong-il, su tercer hijo Kim Jong-un, dependerá por consiguiente de su capacidad de navegar por una compleja red de facciones y alianzas. Dada su juventud e inexperiencia, y el breve periodo en el que fue posible prepararlo para asumir el poder, puede que estas tareas estén más allá de sus capacidades. Eso sugiere un riesgo de luchas entre facciones que podrán desestabilizar el país y a la larga conducir a un colapso del régimen, una crisis de refugiados o un conflicto regional. Será un año de preocupaciones para los diplomáticos sudcoreanos, chinos, japoneses y estadunidenses en particular.

* Programa nuclear iraní
Hace un año subrayamos este tema como uno de los más importantes a observar en 2011. La perturbación política en otras partes del Magreb y Medio Oriente terminaron robando el primer plano de atención, pero el programa nuclear iraní y las potenciales respuestas internacionales continuarán creando incertidumbre en 2012. La reciente publicación de un reporte de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), en el cual por primera vez afirma que Irán había estado tratando de desarrollar armas nucleares antes de 2003, ha elevado las implicaciones geopolíticas. Varios países han impuesto nuevas sanciones, y las afirmaciones de la AIEA podrían envalentonar a los halcones de la política occidental a demandar una respuesta más enérgica, aunque consideramos improbable un ataque militar a la república islámica. El curso de la disputa se verá afectado críticamente por los sucesos internos en Irán, donde facciones de línea dura apoyadas por el líder supremo Alí Jamenei buscan socavar la postura del presidente Majmud Ajmadineyad, quien ha insinuado que podría ser más flexible en el tema nuclear.

La Jornada
Fuente: EIU
Traducción de textos: Jorge Anaya

Davos, a plena luz del día

No se ocultan, no conspiran en secreto. Desde hace más de cuarenta años quienes defienden un orden económico neoliberal, un mundo-mercado, un planeta donde todo esté en venta, en el que hasta las personas sean consideradas mercancías, se reunen a plena luz del día en la lujosa estación balnearia de esquí de Davos ( Suiza ).
El Foro Económico Mundial de Davos es el lugar de encuentro más concurrido y transparente de cuantas ocasiones de cita programan anualmente las élites financieras, empresariales y políticas del planeta, partidarias no sólo de dar rienda suelta al capital para moverse libremente por el ancho mundo en pos del máximo beneficio posible, sino también y, consecuentemente, de reducir a la mínima expresión el papel de los estados como reguladores de la actividad financiera y promotores del bienestar social ( Estado del Bienestar ).

La función de Davos consiste en fijar el rumbo, la dirección por la que transite exitosamente la carrera que permita seguir haciendo suyo, a los que tienen por divisa " Todo para nosotros, nada para los demás" ( que dijera el mismísimo A. Smith ), el planeta en el que deberíamos poder vivir dignamente todos los seres humanos.

El propio Foro Económico Mundial de Davos es, en sí mismo, la prueba del carácter antidemocrático y oligárquico de quienes lo conciben y de quienes participan en él. Un abismo económico separa a los asociados del Foro, fundamentalmente las 100 grandes empresas multinacionales y sus multimillonarios propietarios y ejecutivos que lo financian con decenas de millones de francos suizos ( sólo los asociados industriales y estratégicos pagan un arancel anual de 250 000 francos suizos y de 500.000 francos suizos, respectivamente), y los simples mortales que jamás podremos acceder a estas exclusivas cumbres de la plutocracia mundial.

Históricamente Davos ha sido sobre todo el mentor, el defensor y propagador de la idea de la globalización ( allí prácticamente se consagró el término ) y sus bondades. Lo malo es que, como alguién ha observado, en las últimas décadas ha habido realmente no una sino dos globalizaciones, la del enriquecimiento de los menos y la del empobrecimiento de los más.

En fin, un año más, como de costumbre a finales de enero de 2012, se reune en Davos el Foro Económico Mundial de las élites del dinero ( "En cuestiones de dinero, todos somos de la misma religión", decía Voltaire ) y de quienes les rinden pleitesía.

Esta temporada toca hablar de: " La gran transformación, diseñar nuevos modelos" que, a buen seguro, ni abordará seriamente el problema ecológico ni, sobre todo, la flagrante injusticia del reparto de la riqueza mundial. La cita, al parecer, estará más concurrida que nunca.

Para quienes no compartimos la visión del mundo de las élites que en el Foro Económico Mundial de Davos siguen empujando al planeta hacia el desastre ecológico y a la humanidad hacia una división mucho mayor entre ricos, los menos, y pobres, los más, ha llegado la hora de manifestar una vez más la reprobación y el asco que estas citas nos merecen.

Francisco Morote Costa. Attac Canarias
Canarias Social

lunes, 2 de enero de 2012

Urgencias climáticas

La grave crisis financiera y el horror económico que padecen las sociedades europeas están haciendo olvidar que –como lo recordó, en diciembre pasado, la Cumbre del clima de Durban, en Sudáfrica– el cambio climático y la destrucción de la biodiversidad siguen siendo los principales peligros que amenazan a la humanidad. Si no modificamos rápidamente el modelo de producción dominante, impuesto por la globalización económica, alcanzaremos el punto de no retorno a partir del cual la vida humana en el planeta dejará poco a poco de ser soportable.

Hace unas semanas, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) anunció el nacimiento del ser humano número siete mil millones, una niña filipina llamada Dánica. En poco más de cincuenta años, el número de habitantes de la Tierra se ha multiplicado por 3,5. Y la mayoría de ellos vive ahora en ciudades. Por primera vez los campesinos son menos numerosos que los urbanos. Entre tanto, los recursos del planeta no aumentan. Y surge una nueva preocupación geopolítica: ¿qué pasará cuando se agrave la penuria de algunos recursos naturales? Estamos descubriendo con estupefacción que nuestro “ancho mundo” es finito...

En el curso de la última década, gracias al crecimiento experimentado por varios países emergentes, el número de personas salidas de la pobreza e incorporadas al consumo sobrepasa los ciento cincuenta millones...(1) ¿Cómo no alegrarse de ello? No hay causa más justa en el mundo que el combate contra la pobreza. Pero esto conlleva una gran responsabilidad para todos. Porque  esa perspectiva no es compatible con el modelo consumista dominante.

Es obvio que nuestro planeta no dispone de recursos naturales ni energéticos suficientes para que toda la población mundial los use sin freno. Para que siete mil millones de personas consuman tanto como un europeo medio se necesitarían los recursos de dos planetas Tierra. Y para que consumieran como un estadounidense medio, los de tres planetas. 

Desde el principio del siglo XX, por ejemplo, la población mundial se ha multiplicado por cuatro. En ese mismo lapso de tiempo, el consumo de carbón lo ha hecho por seis... El de cobre por  veinticinco... De 1950 hasta hoy, el consumo de metales en general se ha multiplicado por siete... El de plásticos por dieciocho... El de aluminio por veinte... La ONU lleva tiempo avisándonos de que estamos gastando “más del 30% de la capacidad de reposición” de la biosfera terrestre. Moraleja: debemos ir pensando en adoptar y generalizar estilos de vida mucho más frugales y menos derrochadores.

Este consejo parece de sentido común pero es evidente que no se aplica a los mil millones de hambrientos crónicos en el mundo, ni a las tres mil millones de personas que viven en la pobreza. La bomba de la miseria amenaza a la humanidad. La enorme brecha que separa a los ricos de los pobres sigue siendo, a pesar de los progresos recientes, una de las características principales del mundo actual (2). 

Esto no es una afirmación abstracta. Tiene traducciones muy concretas. Por ejemplo, en el tiempo de lectura de este artículo (diez minutos), 10 mujeres en el mundo van a fallecer durante el parto; y 210 niños de menos de cinco años van a morir de dolencias fácilmente curables (de ellos, 100 por haber bebido agua de mala calidad). Estas personas no fallecen por enfermedad. Mueren por ser pobres. La pobreza las mata. Mientras tanto, la ayuda de los Estados ricos a los países en desarrollo ha disminuido, en los últimos quince años, un 25%... Y en el mundo se siguen gastando unos 500.000 millones de euros al año en armamento... 

Si en las próximas décadas tuviésemos que aumentar en un 70% la producción de alimentos para responder a la legítima demanda de una población más numerosa, el impacto ecológico sería demoledor. Además, ese crecimiento ni siquiera sería sostenible porque supondría mayor degradación de los suelos, mayor desertificación, mayor escasez de agua dulce, mayor destrucción de la biodiversidad... Sin hablar de la producción de gases de efecto invernadero y sus graves consecuencias para el cambio climático.

A este respecto, conviene recordar que unos 1.500 millones de seres humanos siguen usando energía fósil contaminante procedente de la combustión de leña, carbón, gas o petróleo, principalmente en África, China y la India. Apenas el 13% de la energía producida en el mundo es renovable y limpia (hidráulica, eólica, solar, etc.). El resto es de origen nuclear y sobre todo fósil, la más nefasta para el medio ambiente.

En este contexto, preocupa que los grandes países emergentes adopten métodos de desarrollo depredadores, industrialistas y extractivistas, imitando lo peor que hicieron y siguen haciendo los actuales Estados desarrollados. Todo lo cual está produciendo una gravísima erosión de la biodiversidad. 

¿Qué es la biodiversidad? La totalidad de todas las variedades de todo lo viviente. Estamos constatando una extinción masiva de especies vegetales y animales. Una de las más brutales y rápidas que la Tierra haya conocido. Cada año, desaparecen entre 17.000 y 100.000 especies vivas. Un estudio reciente ha revelado que el 30% de las especies marinas está a punto de extinguirse a causa de la sobrepesca y del cambio climático. Asimismo, una de cada ocho especies de plantas se halla amenazada. Una quinta parte de todas las especies vivas podría desaparecer de aquí a 2050.

Cuando se extingue una especie se modifica la cadena de lo viviente y se cambia el curso de la historia natural. Lo cual constituye un atentado contra la libertad de la naturaleza. Defender la biodiversidad es, por consiguiente, defender la solidaridad objetiva entre todos los seres vivos. 

El ser humano y su modelo depredador de producción son las principales causas de esta destrucción de la biodiversidad. En las últimas tres décadas, los excesos de la globalización neoliberal han acelerado el fenómeno.

La globalización ha favorecido el surgimiento de un mundo dominado por el horror económico, en el que los mercados financieros y las grandes corporaciones privadas han restablecido la ley de la jungla, la ley del más fuerte. Un mundo en el que la búsqueda de beneficios lo justifica todo. Cualquiera que sea el coste para los seres humanos o para el medio ambiente. A este respecto, la globalización favorece el saqueo del planeta. Muchas grandes empresas toman por asalto la naturaleza con medios de destrucción desmesurados. Y obtienen enormes ganancias contaminando, de modo totalmente irresponsable, el agua, el aire, los bosques, los ríos, el subsuelo, los océanos... Que son bienes comunes de la humanidad. 

¿Cómo ponerle freno a este saqueo de la Tierra? Las soluciones existen. He aquí cuatro decisiones urgentes que se podrían tomar:
— cambiar de modelo inspirándose en la “economía solidaria”. Ésta crea cohesión social porque los beneficios no van sólo a unos cuantos sino a todos. Es una economía que produce riqueza sin destruir el planeta, sin explotar a los trabajadores, sin discriminar a las mujeres, sin ignorar las leyes sociales;

— ponerle freno a la globalización mediante un retorno a la reglamentación que corrija la concepción perversa y nociva del libre comercio. Hay que atreverse a restablecer una dosis de proteccionismo selectivo (ecológico y social) para avanzar hacia la desglobalización;

— frenar el delirio de la especulación financiera que está imponiendo sacrificios inaceptables a sociedades enteras, como lo vemos hoy en Europa donde los mercados han tomado el poder. Es más urgente que nunca imponer una tasa sobre las transacciones financieras para acabar con los excesos de la especulación bursátil;

— si queremos salvar el planeta, evitar el cambio climático y defender a la humanidad, es urgente salir de la lógica del crecimiento permanente que es inviable, y adoptar por fin la vía de un decrecimiento razonable.
Con estas simples cuatro medidas, una luz de esperanza aparecería por fin en el horizonte, y las sociedades empezarían a recobrar confianza en el progreso. Pero ¿quién tendrá la voluntad política de imponerlas?

NOTAS:
(1) Sólo en América Latina, como consecuencia de las políticas de inclusión social implementadas por gobiernos progresistas en Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Nicaragua, Paraguay, Venezuela y Uruguay, cerca de ochenta millones de personas salieron de la pobreza.
(2) En el mundo, unos 100 millones de niños (sobre todo niñas) no están escolarizados; 650 millones de personas no disponen de agua potable; 850 millones son analfabetas; más de 2 000 millones no disponen de alcantarillas, ni de retretes...; unos 3 000 millones viven (o sea se alimentan, se alojan, se visten, se transportan, se cuidan, etc.) con menos de dos euros diarios.

Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique

Mutatis mutandis

Los años son como las personas, hay muchas, la mayoría grises, anodinas y mediocres. Pero sólo algunas marcan la diferencia y quedan por siempre jamás en nuestra memoria. Este 2011 que ahora abandonamos ha hecho todos los méritos para conseguirlo, tantos o más que el último año que le precedió en trascendencia, el 1989, el año de la caída del muro de Berlín y punto final del mundo dividido entre los bloques occidental-capitalista y oriental-comunista.

Esas mismas generaciones que han vivido sin el muro, esas generaciones habituadas a los años de abundancia, se han convertido en agitadores que han ocupado plazas y calles como no se había visto desde 1968, otra de las efemérides digna de especial atención. Pioneros en la globalización de la protesta, una oleada de protestas iniciadas en Francia se extendieron a Estados Unidos, contra la Guerra de Vietnam o en Europa del Este, en la primavera de Praga, contra la represión soviética, entre otras muchas latitudes de la geografía mundial. Este 2011, entre varios actores y localizaciones, los protagonistas más destacados han sido los países árabes, España o Rusia, que han demostrado que no son, como muchos piensan, pueblos indiferentes a la carencia de 'democracia', más o menos avanzada, o incluso absolutamente inexistente.

Los paralelismos de nuestros días con 1968 y 1989 no pueden dejar de hacernos pensar que nos encontramos en un nuevo punto de inflexión. Una nueva 'transición global' desde la 'modernidad' que ya se aventuraba en las otras dos ocasiones, pero que ahora se está dando de forma mucho más acelerada. Ejemplo de esto es la rapidez en que se han preparado las diferentes protestas, dónde, a a diferencia de antes, hacía falta mucho más de tiempo por prepararlas sin unas potentes redes sociales como las de hoy en día. Pero como con las monedas, también hay otra cara. Con la misma velocidad, estas muy poco después se han detenido. La emoción, que es apta para protestar, resulta inútil para construir. Las personas de cualquier clase, condición y lugar del mundo que se han reunido plazas y calles, han gritado eslóganes iguales. Todos están de acuerdo en el que rechazan, pero cuando se los pregunta por la alternativa, muchos callan y otras dan respuestas incoherentes o claramente incompatibles. Y es que, sólo con emociones, sin pensamiento ni contenido no se llega a ningún lugar. Ese precisamente es el mayor reto tras el experimento social que hemos vivido.

Por otra parte, también se hace necesario hablar de la situación económica en el que nos encontramos. La crisis actual (o las 'crisis' en plural) tiene su principal causa en la disociación entre las escaleras de la economía y de la política. Vivimos sin casi habernos dado cuenta en un mundo dónde las fuerzas económicas son globales (mucho menos que las personas) y cada vez más fuertes, y los poderes políticos, estatales, y poco a poco más debilitados, y cómplices de esos poderes económicos globales. Esta descompensación ha convertido la globalización en una fuerza nefasta, cuando no debería serlo necesariamente, y genera grandes retos.

En ese mismo sentido, hace falta mencionar que el año próximo será año de elecciones y posibles cambios en los estados más poderosos del planeta. El rumbo de la política global va a estar en manos de presidentes salientes, sometidos a reelección o, directamente, novatos. EE.UU escogerá presidente entre un Obama decepcionante y posibles candidatos republicanos que dejarían a Bush en nuestra memoria como un santo. También habrá elecciones presidenciales en Rusia, y en Francia, dónde la extrema derecha apunta fuerte. A su manera, los chinos también tienen elecciones, puesto que tendrá lugar el Congreso del PCC, donde se prevé transferir el poder a la quinta generación de líderes. Y es precisamente China la que podría convertirse en la grande protagonista. Buena parte de sus éxitos se han basado en evitar a toda cuesta problemas, tanto desde el punto de vista económico como político. Aun así existen indicios de numerosas burbujas que podrían estallar. Hay un burbuja inmobiliaria y crediticia, pero también una burbuja democrática, expresada al censurado Internet chino y en pequeñas protestas sociales a nivel local. Podría estallar una o incluso dos, que se sumarían a la coyuntura económica global que ya todos conozcamos, y que puede advertirnos más sorpresas inesperadas.

En aquello que nos toca más de cerca, 2012 también será un año de transición en el poder. En la UE confirmaremos qué tipo de Unión se va a consolidar. Una encabezada por el eje franco-alemán (más alemán que franco) y abanderando la denominada 'austeridad', la cara amable de los recortes, y pilar fundamental de las medidas económicas del laboratorio. Esto mismo podremos verlo proyectado en el Estado español, en un escenario poco esperanzador, con la amenaza de una nueva recesión de la economía española, las tijeras del gobierno de Rajoy y sus tecnócratas encubiertos con inglés fluido (inédito en la política española) por entender a la primera las 'sugerencias' del FMI, la UE y los 'mercados'.

Isaac Caballero Suey
Rebelión

domingo, 1 de enero de 2012

Agricultura y bosques bajo ataque en negociaciones climáticas

La conferencia sobre cambio climático realizada en Durban, Sudáfrica, en diciembre 2011, destaca por lo que no decidió: ni compromisos de reducción de gases de efecto invernadero, ni fondos para los países más afectados, ni respeto a las responsabilidades comunes pero diferenciadas entre países industrializados que provocaron el caos climático y los demás que lo sufrimos. Pero sí avanzaron decisiones en agricultura, bosques, tecnologías y ampliación de mercados de carbono, que conllevan impactos muy negativos sobre la mayoría.
 
Los mercados de carbono –que permiten no reducir emisiones de gases donde se crean, comprando espacio no contaminado a otros– no sirven para enfrentar la crisis climática, pero justifican que se siga contaminando y abren nuevos mercados especulativos, muy preciados en época de crisis financiera. Según el Banco Mundial –pionero en mercados de carbono y en derivar fondos públicos para subsidiar el negocio a las trasnacionales– el mercado global de carbono fue de 144 mil millones de dólares en 2009. Solamente 0.2 por ciento fue para proyectos concretos, el resto fueron honorarios de consultores, gastos de transacción e inversiones financieras especulativas.

La conferencia de cambio climático en Cancún en 2010 (COP16) sentó las bases para mercantilizar a gran escala el aire de los bosques, aceptando los proyectos REDD (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación evitada) como base de mercados de carbono. Pablo Solón, entonces negociador de Bolivia, explicó que los mercaderes del carbono van por mucho más: buscan incluir bosques, agricultura, biodiversidad y agua (ríos, mares, manglares, a lo que llaman carbono azul).

En la COP17 en Durban, se consolidó REDD para quienes prueben que hayan deforestado y dejen de talar una pequeña parte (por eso la meta es deforestación evitada, no evitar deforestar) premiando así a los mayores talamontes. Los que buscan recibir REDD tendrán que aumentar la deforestación para luego disminuirla, lucrando el doble: por deforestar y por dejar de hacerlo.

Esto da lugar a corrupción mediante consultores que certifican cifras de deforestación más altas a las reales, para seguir aumentando la deforestación y además, cobrar por supuestamente disminuirla. La otra cara de REDD, llamada perversamente manejo sustentable de los bosques, serían mínimos pagos a comunidades que no deforestan. Para ello deberán entregar el manejo de sus territorios a consultores externos que definan lo que pueden o no hacer, y a estados o empresas que compren esa función de sus bosques. Hay grupos indígenas que quieren obtener fondos con REDD, pero con salvaguardas. La COP 17 reafirmó salvaguardas generales, pero a criterio de los gobiernos en cada país, lo cual significa que ni son obligatorias ni se podrá ir más allá de la arbitrariedad que decida cada gobierno. En ningún caso los territorios quedan fuera del mercado: al contrario, REDD se consolidó como una efectiva evasión de políticas públicas para proteger derechos indígenas, campesinos y biodiversidad, cambiándolos por pagos selectivos y ventas de mercado. Contra esto se formó la Alianza global de los pueblos indígenas y comunidades locales contra REDD+ y por la vida, que exigió en Durban una moratoria global a REDD.

La COP17 avanzó también en el camino a la inclusión de agricultura en mercados de carbono. Así como REDD es un negocio para talamontes y una forma de despojar a las comunidades de sus territorios, con agricultura en mercados de carbono se busca premiar a la agricultura industrial y transgénica, aumentando la disputa y despojo de tierras campesinas.

El sistema alimentario agroindustrial es el principal factor de emisiones de gases de invernadero. Por el contrario, como ha mostrado la Vía Campesina y sus aliados, los sistemas alimentarios campesinos alimentan a la vasta mayoría de la humanidad y enfrían el planeta con sus métodos diversos y sustentables. La maniobra de los mercaderes de carbono, con apoyo del Banco Mundial y FAO, es promover lo que llaman intensificación sustentable y agricultura inteligente para el clima. En lugar de cuestionar el sistema alimentario agroindustrial que es causante de contaminación, caos climático y hambre, proponen seguir con lo mismo, aumentando la producción en menor superficie, usando semillas híbridas y transgénicas y cantidades masivas de fertilizantes químicos, dejando el resto de la tierra para vender como sumidero de carbono, con lo cual Monsanto y otras agro-transnacionales aumentarían sus ventas y podrían cobrar créditos de carbono.

La absorción de carbono en bosques y suelos, aguas y biodiversidad es de difícil medición –en realidad imposible–, porque son sistemas vivos y cambiantes con las geografías, ecosistemas y culturas que allí conviven. Absorben carbono, pero también lo emiten y en ningún caso son sumideros de carbono sino bases del sustento de la mayoría de la humanidad. Pero para el mercado, lo importante no es ser exacto, sino aparentarlo: el monitoreo y medición de carbono en bosques, suelos, biodiversidad es un jugoso negocio también para investigadores y consultores, que están desarrollando sofisticados sistemas satelitales y de bioprospección para medir carbono en sistemas vivos. En esa lógica, los indígenas y campesinos son una molestia porque alteran la medición.

Los corsarios del carbono no pudieron avanzar en Durban tanto como querían, gracias a las denuncias de organizaciones de la sociedad civil y de Vía Campesina. Pero sin duda es un tema a seguir denunciando.

Silvia Ribeiro. Investigadora del Grupo ETC
La Jornada

2011 y después

Es una perogrullada subrayar que este año 2011 será uno de los más importantes de esta primera mitad de siglo. Y ello tanto por la ruptura que introduce respecto al pasado cercano y más lejano como por las potencialidades que encierra para el futuro. Es, de entrada, el año del comienzo de una nueva época para el mundo árabe. Gracias a la revolución tunecina, este ha alcanzado el tiempo del mundo moderno al colocar la cuestión de la democracia en el centro de su historia. Aunque esta transformación implica regresiones religiosas allí donde se ha producido la revolución (Túnez, Libia, Egipto), estas no pueden disminuir el significado histórico de la revolución misma.

En efecto, lo que en todas partes caracteriza a esta revolución es el desplazamiento radical de la soberanía: desde las independencias (en resumen, desde el final de la II Guerra Mundial), la soberanía había sido confiscada por Estados burocráticos y militar-policiales. Vuelve a la sociedad, a los pueblos. Este desplazamiento es de una importancia capital para el acceso a la modernidad. Se produce al hilo de una retórica contemporánea y moderna: la de los derechos de los pueblos a disponer de ellos mismos frente a sus propios poderes estatales. Es por ello que los derechos del hombre, la exigencia ardiente de ciudadanía y la libertad de conciencia han estado en el centro de esos levantamientos.

Los movimientos islamistas, los únicos que estas últimas décadas han organizado la resistencia civil contra las dictaduras establecidas, se aprovechan hoy democráticamente de ese desplazamiento de soberanía cuando se organizan elecciones democráticas. Nada hay que objetar: la democracia no se reparte, salvo si los que se benefician de ella quieren utilizarla para instaurar un nuevo orden totalitario. Veremos muy rápidamente lo que ocurre. Porque lo seguro es que la revolución democrática árabe no se detendrá aquí. Los movimientos, tanto islamistas como militares (Egipto, Libia), que se han colocado a la cabeza de los levantamientos tendrán enormes dificultades en controlar lo que se ha desencadenado en profundidad en las sociedades.

¿Por qué? Simplemente porque se trata de la llegada de una revolución de los derechos del hombre y del ciudadano, directamente vinculada y determinada por la "globalidad" de los valores republicanos, que, independientemente de la naturaleza de los sistemas políticos, se imponen en todas partes del mundo. En definitiva, la batalla no ha hecho más que empezar en el mundo árabe. No más que los militares o la policía, los partidos religiosos no lograrán imponer su ley siniestra. La batalla que se anuncia será la de la sociedad contra las fuerzas de regresión que esta lleva también en su seno. Está claro que se ha abierto una época de gran inestabilidad.

La segunda gran enseñanza de este año 2011 es el fin de un mito y de un sueño. El mito de la construcción federal de una gran Europa, que ha fracasado sobre las riberas devastadas de la crisis económica mundial. Era inevitable, y ello al menos por dos razones. La primera es el modelo institucional escogido, economicista e incoherente, que con el Tratado de Maastricht ha instaurado una moneda única para 17 países diferentes por sus desarrollos económicos y sus culturas políticas. El euro tenía que unir, fundar una zona de desarrollo óptima, pero divide y crea desigualdades insoportables entre las naciones. El sistema era malo. La moneda única fue mal concebida. Corre el peligro de morir pronto. Es una lástima, porque Europa merece existir para hacer frente a los desafíos de la globalización económica y financiera. Hay que orientarse lo más rápido posible hacia una alianza monetaria de sustitución, que será probablemente una moneda común en una Europa conscientemente confederal. Es el camino de la sensatez. ¡Aunque vaya golpe ha recibido el sueño europeo! Queríamos una Europa social dirigida por los pueblos. Hemos tenido una Europa antisocial bajo la tutela de las multinacionales. Resultado inevitable de la elección impuesta por los ambientes políticos y financieros europeos: hacer de Europa un espacio de desarrollo intensivo de la globalización liberal. Pero la Europa liberal se desmorona desde 2008 bajo las contradicciones del propio liberalismo globalizado.

Estos dos grandes acontecimientos, revolución árabe y crisis de Europa, solo están separados aparentemente. Puesto que en ambos casos ha estallado el mismo grito: respeto al derecho a la dignidad en un mundo árabe sometido a la dictadura militar-policial, respeto a la dignidad social en una Europa sometida a la dictadura de los mercados financieros y a la irresponsabilidad de las élites políticas. Lo que venga después de 2011 se inscribirá inevitablemente en el eco de ese grito de esperanza.

Sami Nair
El País
Traducción de M. Sampons.